INGREDIENTES: 1 kg. bacaladitos frescos, harina de trigo, harina de garbanzo, perejil picado, aceite de oliva, sal y unas gotitas de limón (opcional).

PREVIO.- Este plato, que como podéis ver, es de lo más simple, lo incorporo a este cuaderno porque es algo que ha sido básico y constante en mi alimentación infantil. No podría hacer un trabajo como éste basado en la cocina de nuestras familias y omitir los célebres bacaladitos de mi madre, presente en nuestros platos una vez por semana como mínimo (….porque tenéis que tomar pescado….) . Ahora que soy mayorcito, no tengo más remedio que reconocer que este plato acompañado de una ensalada de lechuga y cebolla resulta –además de económico- un magnífico segundo de diario; rico, sano y sin complicaciones.

PRIMERO.- Limpiar bien los bacaladitos (o bacaladillas) quitándoles cabeza, tripas y espina central. Los dejaremos abiertos sin separar los dos lomos.



SEGUNDO.- Salar y espolvorear con perejil picado.

TERCERO.- Rebozar en una mezcla de harina de trigo y de garbanzo al 50%; sacudir bien para eliminar el exceso de ésta y freír en aceite de oliva muy caliente. Es importante no freír muchos a la vez porque bajará la temperatura y se empaparán de aceite, perdiendo la textura algo crujiente y tostada que le proporciona la harina frita -particularmente la de garbanzo- quedando además muy blandos y grasientos.

CUARTO.- Dejar que se doren aunque con precaución, ya que se hacen enseguida y podrían secarse. Es por ello que debemos freírlos en aceite muy caliente durante muy poco tiempo.

QUINTO.- Colocarlos en una fuente sobre la que habremos puesto papel de cocina absorbente para eliminar el exceso de aceite y evitar así que se reblandezcan.
SEXTO.- Como todas las frituras de pescado, deben servirse y consumirse de inmediato, pues estarán en su estado óptimo. Unas gotitas de limón, si te gusta, le va de lujo. H0307/R2308
