PATE DE SARDINAS

RECETA EN REVISION INGREDIENTES: 600 gr sardinillas o sardinas (220 gr neto), 2 huevos, 2 quesitos (queso en porciones) 30 gr mantequilla, 60 gr cebolla, 1 diente de ajo, 1 cucharadita pimentón ahumado, 75 gr ketchup light, 150 gr mahonesa light, AOVE, sal.

PREVIO.- En todo restaurante portugués que se precie, te pondrán con el cubierto una tarrinita de paté de sardinas casero o envasado, del mismo modo que aquí te ponen la mantequilla. Y lo cierto es que te predispone el paladar y te abre el apetito.
He tratado de documentarme sobre las recetas más clásicas portuguesas y he acabado por hacer lo que hago siempre… una receta a mi bola que es muy sabrosa y más cremosa, ya que probé muchas por los alrededores de Oporto que más se parecían en su textura a un pastel de cabracho, pero más seco y basto.
También he de decir que puedes utilizar sardinas enlatadas, en aceite o incluso en tomate, si bien yo lo elaboro con sardinas frescas, asadas en el horno. Y es que la pobre sardina suele ser descartada por el persistente olor que deja en la cocina tras freírlas o asarlas en una plancha. Pero si las asas en el horno, verás que casi no huele la cocina. Mírate mi receta de parrochitas al horno .  Y cuando las hago, suelo comprar un poco más para que me sobren y pueda utilizarlas para elaborar este riquísimo paté.
Es un gran aperitivo, bastante nutritivo y como pescado azul que es, rico en yodo, potasio, calcio, vitamina B6, fósforo, hierro y Omega3. No obstante, va un poco pasadito de calorías, así que disfrútalo sin abusar.

PRIMERO.-  Como acabo de decir, utilizaremos sardinas asadas en casa que nos sobraron del día anterior.  Sácalas del frigorífico y antes de ponerte a limpiarlas pon la cebolla a pochar en muy poco aceite de oliva virgen extra. Fuego muy lento. Saca también la mantequilla para que se ponga a temperatura ambiente y pon dos huevos en un cazo con agua a cocer durante unos 8-9 minutos para que queden las yemas ligeramente anaranjadas.  

SEGUNDO.- Como ves en la foto, si las sardinas son pequeñas, yo las aso sin limpiarlas para que no se sequen. Ahora nos desharemos de la cabeza y la raspa. Como están frías, se manipularán muy fácilmente con las manos, pero puedes ayudarte de una punta para separar los dos lomos con su piel, que es lo único que queremos. Verás que la tripa es mínima y se retira muy fácilmente. De todos modos, es algo laborioso así que ármate de paciencia o pide colaboración.
En cuanto a cantidades, yo partí de 600 gr que tras quedarme con los lomos, éstos no pesaron más de 220 gr netos utilizables.

 

TERCERO.-   Cuando la cebolla esté pochada, pero sin tostar, retírala del fuego y resérvala con su aceite.
Para este momento ya se habrán cocido los huevos y se habrán templado. Si aún estuvieran calientes, sumérgelos un ratillo bajo el grifo o en agua fría. Pélalos y ábrelos por la mitad para que se enfríe también su interior.

CUARTO.- Y ya casi todo lo que resta es trabajo del robot de cocina o la batidora. Vamos a hacerlo poco a poco para que no se bloquee el robot por la densidad excesiva del contenido. Echa en el vaso batidor las sardinas, el ajo picado, la cebolla con su aceite y tritura. A continuación añade los huevos en trozos y el ketchup y bate de nuevo. Y por último, echamos los quesitos, la mahonesa, el pimentón, la mantequilla en punto de pomada y un poco de sal. Trituramos hasta que quede una crema densa y fina.

QUINTO.- Pasa el contenido a unas cazuelitas o recipientes aptos para llevar a la mesa, cúbrelos con film de cocina y mételo en la nevera a enfriar durante unas horas, mejor una noche entera. A mí me salen 3 cazuelitas de las de barro, de las que me quedaré con una y congelaré las dos restantes. No olvides marcar la fecha de congelación, especialmente si hablamos de pescados.  

SEXTO.- Una vez reposado y bien refrigerado, está listo para consumir. Unos biscotes o rebanaditas de pan tostado serán el complemento perfecto de este aperitivo tan sabroso. Y si te sobra, mantenlo bien tapado en la nevera durante no más de tres días. No olvides que se trata de pescado fresco sin ningún tipo de conservante ni aditivo, lo que es fantástico, pero seamos cuidadosos con los tiempos máximos. H2011

PARROCHITAS AL HORNO

INGREDIENTES: Para 3 personas; 1 kg sardinas parrochas, aceite de oliva virgen extra, sal gorda, zumo de 1 limón.

PREVIO.- Asar sardinas en casa es poco menos que una condena a soportar su intenso olor durante toda la jornada, lo que hace que las consumamos mucho menos de lo que nos gustaría a pesar de su magnífico precio, sus propiedades y su excelente calidad. Pues prueba a hacerlas en el horno y comprobarás que, aunque no sea exactamente lo mismo porque se tuestan menos, el resultado es más que digno.

En cuanto al tamaño, las parrochas son las mejores. Son sardinas jóvenes (eso significa el término), aunque las grandes tampoco quedan mal si las tienes más tiempo en el horno y las despojas de tripa y cabeza.

PRIMERO.-  Las sardinas parrochas o sardinillas, con una talla inferior a 10 cm, no necesitan ser evisceradas ni es preciso quitarles la cabeza, pero han de estar muy frescas.  Si lo hacemos, es muy probable que se sequen demasiado.

SEGUNDO.- Mientras precalientas el horno a 200ºC, moja ligeramente la bandeja y coloca sobre ella un papel de horno.

TERCERO.- Esparce sal gruesa por toda su superficie, pero no te excedas porque al deshacerse, sala muchísimo. Mira la foto.

CUARTO.- Echa un hilo de aceite de oliva virgen extra sobre el papel y coloca las sardinillas ordenadamente y evitando que se toquen entre sí.

QUINTO.- Mójate la mano con aceite y pásalo por el lomo de todas ellas. De este modo te aseguras de no excederte.

SEXTO.- Mételas en el horno, a media altura, calor arriba y abajo y ventilación, pero baja su termostato a 180ºC.

SÉPTIMO.- En 10 ó 12 minutos estarán hechas. No se tostarán pero quedarán perfectamente hechas. Si intentas que se tuesten, muy probablemente se secarán y perderán la firmeza de su carne. Haz pruebas para sucesivas ocasiones hasta ajustarte a tu gusto y a la potencia de tu horno.

OCTAVO.- Mientras se asan, exprime el zumo de un limón (o dos, si lo prefieres) y una vez fuera del horno, échalo sobre ellas procurando que todas reciban unas gotas.

Verás qué buenas quedan y qué poquito olor te han dejado en la cocina. Si fueran sardinas más grandes, quítales la cabeza y las tripas y hornea unos 3 minutos más. No son tan finas como la sardina parrocha, pero aun así, salen muy buenas. H1902/R2503