SOPAS DE AJO

INGREDIENTES: Para 5/6 personas: 400 grs. pan del dia anterior, 15/20 dientes de ajo, 2 hojas de laurel, Pimentón dulce y/o picante,  caldo de pollo, aceite de oliva, bacon o jamón serrano, 1 huevo por persona.

PRIMERO.- En una sartén grande y honda se fríen muy despacio los ajos sin pelar, cortados por la mitad, en abundante aceite de oliva. Deben hacerse por dentro y dejar su sabor, pero sin quemarse ni el propio ajo ni el aceite. Una vez fritos, retiraremos los pellejos. Variación práctica: Para ahorrarse el tener que retirar estas pieles, puedes echar los ajos ya pelados, pero tendrás que hacerlos a fuego mínimo, incluso retirándolos del calor de vez en cuando. Tienen que quedar tiernos por dentro sin quemarse por fuera.

En las cantidades de ingredientes pongo 15 a 20 dientes, aunque a mí me encanta echar mucho más porque dan un sabor espectacular al aceite y al pan, aunque luego deseches algunos…. o no, porque yo los pongo todos. Añadimos el bacon en trocitos pequeños y removemos con suavidad. Pero si es jamón (en taquitos) lo que vamos a poner, lo echaremos al apagar el fuego.

SEGUNDO.- Cortaremos el pan en rebanadas extremadamente finas. Utilizaremos para ello pan del día anterior o a medio descongelar, pues nos facilitará el corte.

TERCERO.- Una vez que los ajos están blandos y dorados, retiraremos la sartén del fuego momentáneamente para quitarle al aceite un exceso de temperatura y añadiremos una cucharada sopera de pimentón removiendo continuamente. De este modo evitaremos que se queme y nos arruine el guiso. Según los gustos, puede añadirse una cucharadita de pimentón picante o incluso algo más, reduciendo la cantidad del dulce. Por otra parte, el dulce ahumado es una opción estupenda. Si los ajos están ya tiernos, puedes sacarlos momentáneamente antes de agregar el pimentón para que no se doren, y devolverlos después.

CUARTO.- Ahora es momento de añadir las rebanadas de pan. Las iremos poniendo sobre el aceite de forma que todas ellas vayan empapándose de él y tomando el color rojizo que el pimentón  ha dado a la salsa. Removeremos con cuidado para que no se rompan demasiado y procuraremos que se impregnen todas ellas. No obstante, si se quedan parcialmente blancas, no pasa nada porque al añadir el caldo tomarán un tono adecuado. Una vez hecho, devolvemos a la cazuela los ajos y el bacon si es que llegamos a sacarlo provisionalmente.

QUINTO.- Ponemos de nuevo la sartén al fuego, ahora más intenso, y agregaremos el caldo de pollo que cubra todo. Probaremos y salaremos al gusto sin olvidar que el jamón, si fuera el caso, intensificará el sabor considerablemente. Habrá de cocer bastante añadiendo agua o caldo si fuera preciso. No establecemos un tiempo concreto de cocción pues dependerá del gusto de cada uno pero teniendo en cuenta que cuanto más tiempo permanezca, mayor suavidad tomarán las sopas de pan.

SEXTO.- Añadir un huevo crudo para que escalfe en cada plato (preferiblemente de barro) en el mismo momento de servir. Recomiendo vivamente esta sopa para esos días en los que uno no entra en calor por mucho que se abrigue. Su efecto es portentoso. H1212/R1601/R2412

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cocinaamibola

Sabores mediterráneos. La cocina española más clásica y sencilla. Ni deconstruimos, ni esferificamos. Nada de miniaturas en platos gigantes.

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