INGREDIENTES: (Para 2 personas) 1 conejo fresco, 5 dientes de ajo, perejil fresco, 1 plato de harina (70% de garbanzo y 30% de trigo), aceite de oliva, pimienta negra molida y sal.

PRIMERO.- Eviscera el conejo cortando longitudinalmente el abdomen. Vacía la caja torácica arrancando con la mano pulmones, bronquios y corazón. Retira la grasa blanca adherida a la carne y a los riñones, conservando éstos y el hígado. Normalmente los conejos ya vienen vacíos de paquete intestinal así que es todo más sencillo. Trocea el conejo tal y como te indico en la receta de CONEJO AL AJILLO II, pero procura cortar tajadas más finas para facilitar la fritura.

SEGUNDO.- Lava la carne y comprueba que no quedan trocitos pequeños de hueso sueltos, ya que astillan muy fácilmente al ser troceados. Seca con papel de cocina y salpiméntala por ambos lados.
TERCERO.- Mezcla en un plato hondo o en un bol pequeño ambas harinas en cantidad suficiente para rebozar en ellas la carne, y hazlo en una proporción aproximada de 70% de garbanzo y 30% de trigo. La harina de garbanzo se tuesta muy bien al freírse y da un magnífico aspecto final a la carne.

CUARTO.- Pon a calentar una sartén con un dedo de aceite de oliva pero no dejes que tome una temperatura muy elevada y humee. La temperatura debe ser suficiente, pero no excesiva porque debe freírse despacio. No enharines todas las tajadas a la vez porque se empapa de su propia humedad. Es mejor hacerlo a medida que vayamos echándolas a la sartén y sacudiéndolas bien, de forma que reciban una capa fina de harina. Por otra parte, no frías muchas a la vez porque la temperatura del aceite se vendrá abajo. Se trata pues, de freír a temperatura media para que la carne se haga por dentro despacio sin que se queme por fuera. Cuando estén doradas por un lado, dales la vuelta para que se hagan por el otro. Tal vez haya que añadir algo más de aceite a medida que vayamos friendo, pero si no lo ves necesario, no lo hagas.



QUINTO.- Mientras se va friendo la primera remesa, haz un majado a base de picar y machacar en el mortero los ajos y el perejil con un poco de sal para que no resbalen dentro. Cuando esté bien machacado, sólo tendremos que añadir un poco de aceite de oliva; removemos y ya tendremos el majado perfecto.



SEXTO.- Sacaremos las tajadas a una fuente con papel absorbente e inmediatamente las iremos impregnando del majado de aceite ajo y perejil con ayuda de una brocha de cocina. No te excedas porque se trata de darle un toque que aportará un contraste de sabor muy especial, mientras que si pones demasiado, «mandará» demasiado sobre la carne de conejo que es bastante sosa de por sí. H1609/R2503.
