REDONDOS DE IBÉRICO AL PEDRO XIMÉNEZ

INGREDIENTES: 3 redondos de cerdo ibérico, 3 cebollas grandes, 200 cc de Vino Pedro Ximénez, 400 cc caldo de pollo, sal, pimienta, 1 cucharada de harina, aceite de oliva virgen extra, 40 grs de piñones, uvas pasas*. Para el puré de manzana: 1 kg manzanas golden, 100 grs de margarina, 1 cucharada de azúcar, 50 cc vino blanco.

PREVIO.- El redondo de cerdo es una pieza que no es habitual en los mercados ni en las grandes superficies, así que tendrás que encargársela al carnicero. Y si es ibérico, con más razón. No obstante, puedes hacerlo con cerdo blanco común. Y si la cosa se pone complicada, estará estupendo con solomillo, aunque su ternura y menor tamaño te obligarán a andarte con más cuidado porque puedes secarlo con suma facilidad. Recetas similares las encontraréis por toda Andalucía ya que esta variedad autóctona de vino dulce es inmejorable y perfecta para los contrastes de dulce y salado a que tanto se presta la carne de cerdo.

PRIMERO.- Limpia un poco la grasa adiposa de los redondos. La pieza es magra pero siempre tiene adherida grasa y esas telillas tan desagradables. Salpiméntalos y ponlos en una sartén a dorar con aceite de oliva virgen extra. Procura que queden bien doraditos por todas partes dándolos la vuelta de vez en cuando. Sácalos de la sartén y resérvalos, pero no apagues el fuego.

SEGUNDO.-    Vierte el aceite que te haya quedado, que no será mucho, en la cazuela donde vayas a cocinar la carne pero no raspes la zurrapa que la carne ha dejado al fondo porque la vamos a sacar echando todo el vino. Mueve un poco y verás que se desprende todo del fondo y se incorpora al líquido. Apaga el fuego y reserva.

TERCERO.- Volvemos rápidamente a la cazuela donde hemos puesto el poco aceite que nos ha quedado del dorado de la carne y añadimos algo más. Ahora echaremos las cebollas cortadas en juliana. Fuego fuerte al principio y remover. Lo bajamos y dejamos que la cebolla caramelice lo más posible. Esto significa que suelta sus azúcares y se va poniendo cada vez más dorada-marrón pero sin llegar a quemarse. Es su azúcar que sale afuera y se carameliza con el calor.  Como verás, no te he dicho que le pongas sal aún. Hazlo solo cuando esté hecha porque si lo haces al principio, la cebolla soltará su agua rápidamente y perderá bastante volumen.

CUARTO.- Una vez hecha la cebolla, salpimenta, sube algo el fuego, separa un poco la cebolla del fondo para hacer sitio y pon una cucharada sopera de harina lo más espolvoreada posible. Deja que se tueste y tome color sin que se queme, y remueve bien para que la propia cebolla se impregne de ella. También puedes echarla espolvoreada por encima de la cebolla, pero se tostará menos.

QUINTO.-Tostada la harina y formando ya parte de la cebolla, agrega el vino que teníamos en la sartén. Hazlo poco a poco al tiempo que remueves para que se integre y se forme una salsa espesa. Déjalo hervir un minuto despegando del fondo de la cazuela el sedimento de harina que se habrá formado y añade el caldo de pollo. Llévalo a ebullición y mantenlo unos dos minutos.

SEXTO.- Sin más espera mete los redondos, las pasas y los piñones. *Voy a confesar ahora que en las fotos no veréis la pasas. Pero no es debido a un despiste, qué va!; es que no las soporto y no las suelo poner, pero reconozco que el plato no estaría completo sin ellas, porque son la esencia misma del vino dulce con el que hemos hecho la salsa.

SÉPTIMO.- Atención ahora a los que seáis más “cuadriculados”: ¿tiempo de cocción?…. pues a fuego lento, sin que pierda el hervor y vigilando cada poco que la harina no se nos esté pegando al fondo; diría que unos veinte minutos. Pero muy suave; poco a poco. Y si tienes dudas, mete un pincho en medio de un redondo y si mana un líquido más bien sanguinolento, debes esperar. Si no sale ningún líquido, APAGA!! porque te has pasado. Y si brota un liquidillo acuoso, ESE ES SU PUNTO!!. En todo caso, no te preocupes porque aunque lo hayas secado un poco, la salsa hará que ni te des cuenta.

Si te parece que la salsa está muy líquida, saca la carne un deja que reduzca

OCTAVO.- Puré de manzana.– Mientras cuece y la salsa va reduciendo, vamos a hacer rápidamente un puré de manzana. Pela las manzanas, córtalas en cuartos, quítale el corazón y córtalos ahora en trozos más pequeños.

NOVENO.- Derrite en una cazuela la margarina (o mantequilla, si te lo permite tu salud…) y echa los trozos de manzana, el azúcar y el vino. Remueve manteniendo una ebullición suave y cuando esté la manzana blanda, apaga el fuego y tritura con la batidora.

DÉCIMO.- Corta los redondos en rodajas no muy gruesas y colócalo en una fuente con su salsa y el puré, lleva a la mesa mucho pan… y a disfrutar.  H1511/R2509

REDONDO AL “YOLOPONGO”

INGREDIENTES: Para 6/8 personas: 1 redondo de ternera de 2,5 kg. aprox., 4 ó 5 cebollas, 8 dientes de ajo, 2 hojas de laurel, 50 cl de cerveza tipo Lager, aceite de oliva virgen extra, 1 pastilla de caldo concentrado de carne, pimienta negra molida y sal.

PREVIO.- A estas alturas (Feb. 2013), no creo que sea preciso que explique dentro de la familia la razón del título de esta receta. Los Moro conocen bien los magníficos asados de su madre (mi suegra), la abuela Cefe. Honestamente, tengo que decir que nunca los he tomado mejores, en ningún lugar. Y claro, un “pirao” de la cocina como yo, tenía que aprenderlo. Porque además, lo tengo fácil, ¿no?. Le pregunto a ella, o miro cómo lo hace y punto.  Pues el caso es que, actualizando textos hoy (Jun. 2025), hace ya dos años que la abuela nos dejó y lo cierto es que se lo he visto hacer unas cuantas veces y, por supuesto, le he preguntado otras cuantas, pero nunca he podido sacarle una receta clara porque decía: “Hijo pues no sé!.  Pocho la cebolla y yo lo pongo hasta que está hecho… y ya está…….” Pero yo hago lo mismo que ella y no sale igual. Es un misterio insondable para mí. Pero en fin, que aquí dejo escrito lo que le vi hacer tantas veces. Sale muy bueno y bastante parecido, pero jamás será el asado de la abuela Cefe.  

PRIMERO.- Picaremos fino la cebolla o la cortaremos en aros y la pondremos en una sartén a pochar junto con 6 dientes de ajo pelados (enteros o en dos trozos) en aceite de oliva virgen extra. Salpimentar y añadir un par de hojas de laurel. Fuego lento, pochando muy despacio para que se cocine suave y quede con ese tono entre dorado y marrón.

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SEGUNDO.- Lo siguiente es limpiar de grasa el redondo por fuera. Tiene mucha y profunda, así que hay que quitarla con un cuchillo afilado y procurando no llevarnos carne roja y magra. También cortaremos una telilla dura que lo envuelve parcialmente. Un cuchillo jamonero es muy adecuado para ello.

TERCERO.- Ahora nos pondremos unas gotitas de aceite de oliva en las manos y lo frotaremos por toda la pieza. Esto lo hacemos para que dore mejor en el horno y se adhiera bien la sal y la pimienta negra molida, que pondremos generosamente a continuación. Machacaremos los 2 ajos restantes  y los frotaremos igualmente por toda la carne. Y por último, desmenuzaremos con los dedos el caldo de carne y haremos lo mismo. Si podemos preparar esto la víspera, lo envolveremos en film plástico de cocina  y lo conservaremos en la nevera.

CUARTO.- Para el asado yo utilizo una fuente rectangular de barro. ¿Por qué de barro? Pues porque ella lo hacía así y mi empeño por emular su receta me obliga a ello. Distribuiremos toda la cebolla a modo de cama para la carne, que colocaremos sobre ella. Echaremos por encima un hilo de aceite, pero muy poca cosa, porque ya lleva.

QUINTO.- Por último vaciaremos alrededor de la pieza una lata y media de cerveza. Precalentamos el horno a 220ºC, calor arriba y abajo con ventilación y… “yo lo pongo”. Buena suerte!.

SEXTO.- Y hasta aquí, las indicaciones de la autora de la receta. Pero lógicamente no podemos dejar esto así porque la diferencia entre un asado de ternera exquisito y una suela de zapato puede estar tan solo en unos diez o quince minutos de exceso en el horno. Por otra parte, cada horno se comporta de modo distinto y cada cual conoce el suyo. En el mío, y teniendo en cuenta el gran tamaño de la carne (2,5 kg), unos 35 minutos como máximo.

Observa cómo el centro está sonrosado y los jugos interiores se mantienen dentro en su mayoría

SÉPTIMO.- Saca la carne del horno y deja que repose unos 20 minutos antes de trincharla porque al estar tan caliente por dentro, expulsaría rápidamente la mayor parte de sus jugos con el corte. Por otra parte, esta carne no debe tomarse muy caliente porque pierde mucho sabor. Para mi gusto, templada resulta perfecta. H1302/R2506