ENSALADILLA RUSA (express)

INGREDIENTES:  1,2 kgs de ensaladilla congelada, 1 cebolla, 2 huevos, 3 latas de atún claro en aceite, 1 paquete de aceitunas sin hueso, 1 lata de pimiento morrón, salsa mahonesa.

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PREVIO.-  La ensaladilla rusa se compone fundamentalmente de patatas y zanahorias cortadas en cuadraditos muy pequeños y  guisantes. La elaboración penosísima de este plato tan típico se ha simplificado considerablemente desde que hay existen en el mercado varias marcas que comercializan la ensaladilla troceada y congelada, lista para cocer. Dado que la calidad de estos congelados es muy aceptable, podemos decir que esta es una forma nada creativa de hacer una ensaladilla de forma urgente, lo cual no es poco en los tiempos que vivimos .No obstante, muy a menudo pelo y corto en cuadraditos un par de patatas y unas tres zanahorias y las cuezo (primero unas y luego las otras, pero en la misma agua en la que cuezo lo congelado) y las agrego, para dar más cantidad (y calidad) a la ensaladilla.

PRIMERO.- Se vacía el contenido -congelado- de las bolsas  en la cazuela con agua , sal y dos hojas de laurel. En diez minutos estará cocido, así que escurriremos concienzudamente el agua y lo dejaremos enfriar.

SEGUNDO.- Mientras tanto, haremos una salsa mahonesa al estilo usual.

TERCERO.- Cuando la ensaladilla haya enfriado, le añadiremos el atún, escurriendo previamente el aceite (grasas innecesarias) y las aceitunas, los huevos duros (cocidos en agua con un chorrito de vinagre) durante 10 minutos y cortados en medios gajos; la cebolla cruda muy picada y el pimiento morrón cortado en trocitos. En necesario que reservemos algunas aceitunas, algo de yema de huevo duro y cuatro tiras de pimiento morrón para la decoración final.

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CUARTO.-  Mezclar bien todos los ingredientes con poca salsa mayonesa removiendo con sumo cuidado para que no se golpeen y aplasten los ingredientes cocidos. No es conveniente poner mucha mahonesa porque resultará muy pesada, máxime teniendo en cuanta que una vez apelmacemos  toda la masa resultante,  lo cubriremos con una capa de mahonesa.

  QUINTO.- Decoraremos el plato con las tiras de pimiento y las aceitunas que teníamos reservadas y sobre todo ello rallaremos la yema de huevo cocido.

En este plato caben muchos otros ingredientes que pueden hacerlo más sabroso y variado, por ejemplo, espárragos blancos que también utilizaremos para la decoración del plato.

Deberá servirse frío y conservarse en el frigorífico. R1605

AJOS ALIÑADOS

INGREDIENTES:  150 dientes de ajo, 60 cl. aceite de oliva virgen extra, tomillo, 5 hojas de laurel.

Todos sabemos de las propiedades terapéuticas del ajo, especialmente sus propiedades antibióticas, antioxidantes y reguladores del colesterol. Pero lo que no sabe todo el mundo es que estos efectos sobre nuestro cuerpo se dan sobre todo cuando los consumimos en crudo, lo que supone un problema de orden social por la halitosis que provoca.

Esta receta, debido a su ligero horneado, reduce -aunque mínimamente- su propiedades respecto a su consumo al natural, pero se aproxima bastante. Por ello, tomarlo en ensaladas o en pan con tomate es ideal. No obstante, prescindiendo de sus beneficios, es verdaderamente agradable – y diferente- cocinar con ellos.  Vamos allá:

1) Precalentaremos el horno a temperatura máxima. Sobre la bandeja del horno extenderemos una lámina de papel de aluminio que supere la superficie de aquella.

2) Echaremos los ajos en un bol,  los rociaremos con aceite de oliva virgen extra y los removeremos (a poder ser, con la mano) de forma que todos ellos se impregnen por igual.

3) Colocaremos los ajos sobre la bandeja del horno aprovechando toda su superficie y evitando que se monten unos en otros.

4) Cubriremos con otro papel de aluminio de igual tamaño que el bajero y cerraremos uno con otro del modo más hermético posible. Es muy importante que creemos en el interior una cámara de aire cerrada.

5) Meteremos la bandeja en el horno y bajaremos su temperatura ligeramente. Deberá permanecer unos veinticinco o treinta minutos aproximadamente. Precaución al quitar el papel de aluminio pues saldrá vapor muy caliente. Deberán estar tan tiernos que se atraviesen con un alfiler sin notar obstáculo y sin que puedan ser levantados al pincharlos.  Dejarlos templar.

6) En un frasco de vidrio con cierre hermético de goma y alambre, echaremos 300 centímetros cúbicos de aceite de oliva virgen extra; las hojas de laurel y el tomillo. Removeremos suavemente para que no entre oxígeno (burbujas) y agregaremos los ajos. Ahora rellenaremos de aceite hasta que los cubramos.

7) Cerrar el envase, darle dos o tres vueltas boca abajo muy lentamente para que se mezclen los ingredientes y dejarlo macerar en un lugar oscuro y fresco durante unas cinco semanas.

Dado que el ajo es un condimento en sí mismo, no es utilizable como plato principal sino como guarnición de carnes y pescados. No obstante, puede servir (incluyendo su aceite) como ingrediente en ensaladas, para untar sobre el pan con tomate o simplemente como aperitivo si lo consumimos en cantidades razonables.

Se conserva durante meses.

PISTO MANCHEGO

INGREDIENTES: Para 8 personas.- 3 cebollas, 8 dientes de ajo, 1 pimiento rojo grande, 3 pimientos verdes de freír, 2 calabacines, 5 tomates maduros, 1 berenjena, 100 cc de tomate frito, pimienta, sal, comino molido, 1 cucharadita de azúcar, 1 cucharadita de pimentón dulce, aceite de oliva virgen extra.

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PRIMERO.-  Se cortan las cebollas en trozos pequeños y se ponen a rehogar en una cazuela con aceite de oliva virgen extra. En mi casa siempre ha existido la llamada “sartén del pisto” que era como la que aparece en las fotografías. Debemos hacerlo a fuego muy suave para que la cebolla no tome color, ya que ha de quedar transparente. Ahora añadiremos los ajos cortados en trozos.

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SEGUNDO.- Cuando la cebolla y el ajo lleven unos 5 minutos pochando, añadiremos los calabacines cortados en cubitos y los pimientos verdes cortados en trozos de 2×2 cm aproximadamente. Removeremos  frecuentemente.

TERCERO.-  La idea es ir incorporando los ingredientes a la sartén en función del tiempo que cada uno requiere de forma que todo quede bien pochado al final. Y así, añadiremos el pimiento rojo tras el verde, espaciando uno del otro el tiempo que tardemos en cortar aquél en trozos de igual tamaño que éste. Ahora, la berenjena, tambien en cubos como el calabacín.  

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CUARTO.- Ya sólo nos quedan los tomates por añadir pero hemos de quitarles la piel pues con ella quedaría una textura muy basta. Para pelarlos de un modo sencillo, haremos dos cortes pequeños en forma de cruz en la parte de cada tomate opuesta a ña rama y los escaldaremos en agua hirviendo durante un minuto aproximadamente. Veremos que los cortes que les hemos hecho se han agrandado. Cuando se hayan enfriado podremos quitarles manualmente la piel, que se habrá separado mucho de la pulpa y nos resultará ya muy sencillo. Cortaremos los tomates en tacos de 1 cm3, le quitaremos  la parte blanca interior central donde se sujeta a la mata, que es muy dura y los echaremos a la sartén. 

Salpimentar todo y agregar un poco de comino molido (muy poco, que el comino “manda” mucho sobre los otros sabores). 

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QUINTO.- Notarás que cada vez tenemos más líquido en la sartén debido a que los ingredientes van soltando el agua, por lo que ahora podemos subir el fuego para que vaya evaporándose con la cocción a medida que el guiso se va poniendo cada vez más meloso. 

SEXTO.- Espolvorear  una  cucharadita de azúcar para contrarrestar la acidez del tomate, echar el tomate frito, el pimentón  y remover frecuentemente porque a medida que se vaya ablandando la verdura, tenderá a pegarse al fondo de la cazuela.   

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SÉPTIMO.- Ya solo nos queda que todo quede pochado, muy despacito, sin que se queme o tome color. Su punto es blando y meloso. Cuando esté, apagar el fuego y dejarlo reposar el tiempo justo que invertiremos en freír dos buenos huevos fritos por persona. Nunca habrá mejor maridaje entre dos platos que el que existe entre el huevo frito, el pan y el pisto. R1805

PATATAS CON BACALAO

INGREDIENTES:  6 patatas grandes, 1,5 kg. de bacalao desmigado en salazón,  2 cebollas, 2 pimientos rojos, 1 zanahoria, 7 dientes de ajo, 2 tomates maduros, 2 caldos de carne, sal, 2 hojas de laurel, perejil picado, pimienta negra molida, vino fino, una cucharada (postre) de azúcar y aceite de oliva virgen extra.

1) Un día antes ponemos el bacalao en remojo cambiándole el agua cada 8 horas y guardándolo en la nevera. Transcurrido este tiempo, lo volcaremos sobre un colador para que escurra durante un buen rato.

2) Picamos las cebollas en trozos pequeños, los dientes de ajo en láminas longitudinales y la zanahoria también menuda. También habrá que picar los tomates pero previamente los meteremos durante unos siete minutos en el microondas para poderles quitar la piel  una vez se enfríen o bien los escaldaremos durante un minuto aproximadamente. En ambos casos les haremos previamente un corte pequeño en forma de cruz en la parte opuesta al tallo. Dejar enfriar.

3) En una cazuela con aceite de oliva rehogaremos a fuego medio las cebollas, los dientes de ajo y la zanahoria con el laurel. Remover de vez en cuando. A  media cocción, añadir el tomate picado, el perejil, los caldos de carne y algo de pimienta molida. Cuando esté todo meloso y bien rehogado echaremos un chorro generoso de vino fino y removeremos. Mientras tanto, aprovecharemos este “tiempo muerto” desmenuzando con las manos el bacalao procurando eliminar cualquier espina que pudiera quedarle. Reservar.

4) Echaremos en la olla express las patatas troceadas y los dos pimientos morrones enteros (aunque lo ideal sería asarlos, los cocemos en la olla únicamente por no hacer ni muy costoso ni muy largo el plato).  Salar con cuidado ya que el bacalao puede “aportar” si no está bien desalado, añadir agua de forma que no llegue a la mitad de las patatas y dejar cocer durante no más de cinco minutos desde que la válvula sople en olla clásica.

5) Apagaremos el fuego, abriremos la olla, escurriremos el agua de la cocción, sacaremos los pimientos, los pelaremos, quitaremos rabo y semillas, cortaremos en trozos pequeños y si el tomate está ya hecho,  echaremos en la cazuela junto con todo el sofrito de la verdura que hemos rehogado al principio, las patatas y el bacalao desmigado que teníamos reservado. Remover con cuidadito para no romper demasiado las patatas. Si hubiéramos querido puré lo habríamos especificado.  

6) Tal vez necesite un vasito de agua. Valóralo dependiendo de si lo quieres más o menos pastoso… Rehogar dos minutos si no has puesto agua o 6 si lo has hecho. Rectifica de sal si es preciso, y retira del fuego.  Dejar reposar y servir.

PATATAS BRAVAS

INGREDIENTES: 6 patatas, 2 cebollas, 4 tomates maduros, seis dientes de ajo, 2 cayenas, laurel, pimentón dulce y picante, azafrán, 1 cucharadita de azúcar, sal, vinagre de vino y aceite de oliva virgen extra.

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RECETA EN REVISIÓN – RECETA EN REVISIÓN – RECETA EN REVISIÓN

1) Vamos a empezar por la salsa que es lo que más tiempo nos va a ocupar. Pelamos y cortamos los ajos y las cebollas en trozos gruesos. Lo ponemos a pochar con laurel, dos cayenas y sal en una sartén grande con aceite de oliva virgen extra. Bajad el fuego y tapad porque queremos que se haga muy despacio, sin que tome color.

2) Le haremos una pequeña cruz  a los tomates  con una puntilla en la parte opuesta a la rama y los escaldaremos un par de minutos. Pelarlos y triturarlos.

3) Mientas tanto, pelaremos las patatas y las cortaremos en trozos de un tamaño que nos quepa en la boca.

4) Cuando la cebolla y el ajo estén listos, rescataremos las dos cayenas que echaremos en una cazuela con agua y sal para poner a cocer las patatas. Es muy importante que queden cocidas pero en ningún caso blandas. No queremos que se nos deshagan. Una vez hechas y si fuera preciso, pásalas bajo el grifo en lluvia fina sobre un colador para que dejen de hacerse. Desechar las cayenas y reservar.

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5) En la sartén de la cebolla, echaremos una cucharada de pimentón dulce y media de picante. La salsa brava tiene que llevar picante, pero la intensidad es lo que podemos dejar al gusto de cada uno. Como he explicado en el punto anterior, yo opto por desechar las cayenas. Tal vez otros prefieran dejarlas.  Remover bien para que no se nos queme el pimentón y tras unos treinta segundos podremos echar el tomate. Subir el fuego hasta que recupere el hervor y luego mantenerlo bajo y tapado porque salpica.
6) Añadiremos el azafrán (o en barato, un poco de colorante) y una cucharadita de azúcar para neutralizar la acidez del tomate.  Remover frecuentemente para que se fría por igual y para que no se nos pegue a la sartén. Es difícil saber cuándo está frito el tomate aunque a modo orientativo, diría que se oscurece un poco la intensidad del rojo y evapora su jugo, por lo que estará mucho más pastoso.
7) Cuando veamos  -o intuyamos- que está ya, subiremos el fuego, echaremos un chorro generoso de vinagre, removeremos y apagaremos el fuego al cabo de un minuto. Muy importante: rescata y desecha el laurel y ahora vuelca el contenido de la sartén en un vaso apropiado y bate a conciencia hasta que quede una salsa de aspecto suave y mucho más clara que lo que teníamos en la sartén.
8) Calienta la freidora a máxima temperatura y fríe las patatas hasta que cojan un color dorado. No deben estar mucho tiempo porque se impregnarían de aceite innecesariamente y, sobre todo, porque ya están cocidas. Sólo pretendemos que se forme una costra crujiente en el exterior y que  queden suaves por dentro. Echar un poco de salsa por encima, dejar enfriar y a la mesa.

ESPINACAS CON BECHAMEL

INGREDIENTES: 1 kg espinacas en hoja o cortadas,  8 dientes de ajo, queso rallado emmental,  1 caldo de carne,  sal,  pimienta,  nuez  moscada,  700 ml leche,  70 grs de harina,  35 grs de mantequilla o margarina  y  1 cucharada  de aceite de oliva virgen extra.

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1.- Hoy en día existen en el mercado infinidad de marcas que nos ofrecen unas espinacas congeladas de excelente calidad tanto en hojas enteras como ya cortadas. De este modo ahorraremos bastante tiempo, aunque tampoco me parece muy acertado olvidarnos “para siempre” de las verduras y hortalizas frescas con todas sus vitaminas, nutrientes y aromas. Ya sabemos que modernidad en cocina implica rapidez y economía, mientras que tradición supone lentitud y mucha,  mucha más calidad.

2.- En todo caso, echamos las espinacas en agua hirviendo con sal. Cuando recupere el hervor, mantener unos 10 minutos a fuego moderado. Luego las echaremos en un escurridor hasta que suelten toda el agua.

3.- Fileteamos los ajos en sentido transversal y los echamos a una sartén con aceite de oliva virgen extra y los freímos muy despacio a temperatura baja.

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4.- Cuando los ajos estén ligeramente dorados, agregamos las espinacas y removemos bien para que se salteen y mezclen bien los ingredientes. Apagar el fuego y reservar.

5.- Haremos ahora la bechamel. Si optáis por el sistema tradicional, podéis consultar mi receta aquí. Si disponemos de Thermomix o similar, es todo tan sencillo como echar en el vaso todos los ingredientes y seguir las instrucciones de tiempo, velocidad y temperatura que señala el fabricante. En este caso, yo la hago con un diente de ajo, una pastilla de caldo de carne, leche, harina, aceite, mantequilla, pimienta negra molida, nuez moscada y poca sal.

6.- Una vez hecha la bechamel y antes de que se  enfríe, la echaremos en una fuente de horno y a continuación agregaremos las espinacas mezclándolas con la salsa para que hagan cuerpo ambos ingredientes. Igualaremos la superficie con una cuchara, espátula o similar y extenderemos abundante queso rallado por encima.

7.-  Gratinar en el grill  hasta que el queso funda. No me gusta que se tueste pues pasa de estar deliciosamente fundido a ser una costra bastante más insulsa. No obstante, va en gustos.  R1605

ESPÁRRAGOS BLANCOS

INGREDIENTES: 2 manojos de espárragos blancos frescos, aceite de oliva virgen extra, tacos de jamón serrano, sal maldon.

 PREVIO.- Para que el fruto de esta planta herbácea se convierta en esa fabulosa verdura que servimos en el plato, no basta con abrir la lata. En efecto, necesita de un proceso que incluye su enterramiento para que mantenga su color blanco. Bromas aparte, lo cierto es que es un producto caro en su presentación enlatada  lista para consumir y mucho más caro aún si los compramos frescos. Los primeros son muy buenos pero los frescos son insuperables.

PRIMERO.- Para empezar,  hemos de  pelarlos con un cuchillo o un pelador, comenzando justo detrás de la yema hacia atrás.  Tratemos de hacerlo con mucho cuidado porque se rompen casi con mirarlos.

SEGUNDO.-  Una vez pelados, notaremos que la humedad brota desde su interior. Esto es señal de que son buenos y frescos. Si por el contrario los notamos secos significa que están ya pasados de fecha. Ahora, empezando de atrás a delante, iremos arqueándolos cada vez más hacia la yema hasta que tronche de un modo completo. Si rompe astillándose es que esa parte está ya leñosa y la desecharemos. Nos interesa quedarnos con lo más tierno ya que lo demás, aún cociéndolo, se convertirá en un ramillete de hebras.

TERCERO.- Los juntaremos todos en un manojo, los sujetaremos con un par de gomas elásticas a distinta altura y los igualaremos por debajo de forma que haga base estable y se sostenga  verticalmente.  Ahora los pondremos a cocer de pie en un recipiente con agua y sal, tal y como figura en la fotografía. El agua debe cubrirlos en un 80% aproximadamente de su longitud, por lo que las yemas no estarán sumergidas. Si se nos vuelcan, podemos cubrirlos con un paño de cocina de forma que esté en contacto con las yemas de los espárragos y los sujete.

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CUARTO.-  Tendrán que cocer muy lentamente durante unos diez minutos, tras lo cual, los tumbaremos para que se hagan las yemas y lo mantendremos de cinco a siete minutos más. Como siempre, los tiempos son aproximados pero podemos probar a atravesarlo por su parte más gruesa con un pequeño cuchillo y si lo traspasa sin dificultad, estarán listos. En este caso, sácalos enseguida para que no se sigan haciendo.

QUINTO.- Ahora podemos tomarlos simplemente así, con una buena mahonesa o como yo os propongo a continuación que, además de estar deliciosos, tendremos un entrante de lo más vistoso y elegante para una cena en casa con invitados.

SEXTO.- Pondremos en un plato amplio una cantidad no muy grande de aceite de oliva virgen extra. Procurad que sea afrutado y de muy buena calidad. 

SEPTIMO.- Escurriremos muy bien los espárragos, incluso los secaremos con papel de cocina y los colocaremos ordenados en el plato. Ahora tomaremos un pizca de sal maldon y la iremos soltando muy desde arriba para que se distribuya bien. Mucho cuidado porque nos los podemos cargar con el exceso, así que poquísima sal y si me apuráis, no le pongáis nada.  Y ya solo nos falta ponerle por encima, próximo a las yemas  unos taquitos de jamón ibérico. Por supuesto, podemos utilizar serrano normal.  No olvidéis que se toman tibios para que su sabor y su aroma resalte mejor. R1605

BERENJENAS RELLENAS II

INGREDIENTES: 3 berenjenas, 2 pechugas de pollo, 1 cebollas, 2 pimientos rojos de asar, 6 lonchas de queso cheddar, pimienta negra molida, aceite de oliva virgen extra, 200 grs tomate frito, orégano, 1 hoja de laurel y sal.

PRIMERO.- Dado que se trata de una segunda versión de este plato, necesariamente ha de tener elementos en común con el primero. Por tanto, ya sabéis: lavar las berenjenas, cortarles el tallo y partirlas por la mitad longitudinalmente.  

SEGUNDO.- Con un cuchillo haremos unos cortes profundos a la pulpa sin perforar la piel. Aceite por encima y hornear  a 180ºC (calor arriba y abajo+ventilación) hasta que estén tiernas y tostadas. Al mismo tiempo que horneamos las berenjenas, lo hacemos con los pimientos rojos, lavados, embadurnados en aceite con la mano y colocados de pie. Se hará todo en unos veinticinco minutos.

TERCERO.- Sacar del horno, cubrir con un periódico para que nos facilite el pelado de los pimientos y dejar templar.

CUARTO.- Mientras tanto, cortaremos las pechugas de pollo en cuadraditos muy pequeños, lo salpimentaremos y lo saltearemos enérgicamente en una sartén amplia con poco aceite de oliva muy caliente. En cuanto tome color lo sacamos y lo reservamos. No queremos que se seque.

QUINTO.- Picar la cebolla muy fina y  pocharla en una sartén honda grande, con poco aceite de oliva, sal y laurel. Cuando esté dorada y bien pochada, incorporaremos el pollo ya salteado que teníamos reservado. Rehogamos todo medio minuto y apagamos el fuego.

SEXTO.- Pelaremos los pimientos, les quitaremos el pedúnculo y las pepitas y los cortaremos en tiras de unos 4 centímetros que echaremos a la sartén del pollo y la cebolla, aún retirada del fuego.

SÉPTIMO.- Turno de las berenjenas. Con ayuda de una cuchara, sacaremos la pulpa de la piel con cuidado de no romper ésta pues tendrá que recibir  todo el relleno. Trocearemos las pulpas para que queden más manejable; salaremos ligeramente y las añadiremos a la sartén.

OCTAVO.- Echamos el tomate frito y el orégano y mezclamos bien. Rehogamos uno o dos minutos a fuego muy suave y apagamos de nuevo.

NOVENO.- Iremos rellenando las carcasas con el guiso al tiempo que lo vamos compactando. A continuación pondremos por encima una loncha de queso Cheddar o cualquier otro que sea de vuestro gusto y funda bien. Y por último, solo queda darle un toque de grill para que funda el queso. Sacar del horno, dejar reposar unos 10 minutos y servir.

Nota.- Sé muy bien que a este plato le falta una cobertura suave de bechamel, tal vez mezclada con el tomate frito. Le doy toda la razón a aquél que lo piense, pero he optado por prescindir de ella para hacer un plato mucho más liviano (“light”) de berenjenas rellenas desterrando la harina, la mantequilla y la leche…. H1303/R2106

BERENJENAS RELLENAS I

INGREDIENTES: 4 berenjenas, 700 grs de carne picada de ternera, 2 cebollas, 8 lonchas de queso cheddar, pimienta negra molida, aceite de oliva virgen extra, 300 grs tomate frito, orégano, 1 hoja de laurel y sal.

1) Lavar las berenjenas, cortarles el tallo y partirlas por la mitad lo más exactamente posible. Mitad en sentido longitudinal.  

2) Les haremos unos cortes profundos a la pulpa con mucho cuidado de no llegar a perforar la piel. Ahora echaremos un chorrito de aceite de oliva por encima y las pondremos sobre la bandeja del horno. Precalentar a 180º y hornear hasta que estén muy blanditas y tostadas en su superficie. Prueba de vez en cuando a pincharlas con un tenedor. Cuando estén hechas,  notarás que se pincha con toda suavidad.

3) Mientras tanto, pelaremos dos cebollas, las picaremos fino y las pondremos a pochar en una sartén amplia con poco aceite de oliva. Salar y añadir una hoja de laurel. Cuando esté la cebolla dorada y tierna, echaremos la carne picada bien salpimentada. Habrá que poner el fuego medio-bajo y remover constantemente para que la carne se desgrane bien, se haga por igual y se mezcle bien con la cebolla.

4) Echar el tomate frito y mezclar todo bien hasta que todo recupere la temperatura. Sazonar con un poco de orégano y remover.

5) Para entonces, las berenjenas estarán ya horneadas así que las sacaremos del horno, las dejaremos enfriar un poco y con mucho cuidado para que no se rompan, iremos sacando la pulpa y echándola en un plato, incluso con su jugo. Insisto: con mucho tiento para no romper las pieles.
6) Cortaremos con un cuchillo las pulpas para que queden en trozos pequeños, salaremos ligeramente y las añadiremos a la sartén de cebolla, carne y tomate frito. Mezclaremos bien pero con cuidado para que no se deshaga la berenjena. Notaremos que el guiso ahora ha tomado una textura melosa. Ya solo falta apagar el fuego y dejarlo enfriar. No olvides que la berenjena ya esta asada así que solo debe mezclarse con lo demás, pero no ser cocinada.
7) Con una cuchara iremos rellenando las carcasas con el guiso. Lo prensaremos ligeramente y le daremos forma convexa, o sea, haciendo copete. A continuación pondremos por encima una loncha de queso Cheddar. Podéis utilizar cualquier queso que funda bien.
8) Por último, solo queda meterlo en el horno con el grill puesto. No necesitamos tiempo de horno puesto que ya está cocinado. Solo pretendemos darle un golpe intenso de calor para que quede a buena temperatura y el queso funda bien. Hay a quien le gusta el queso tostado. Si es así, sólo tienes que dejarlo más en el horno. A mí me encanta en cuanto el queso funde y antes de tostarse. Sacar del horno, dejar reposar unos 10 minutos y servir.