TORTILLITAS DE ACELGAS

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: Para 6 personas. Un manojo grande de acelgas frescas, 4 huevos,  chorrito de leche, 1 diente de ajo, pimienta negra molida, 1 hoja de hierbabuena, aceite de oliva, vinagre, azafrán, 15 gr de levadura en polvo, 1 ó 2 cucharadas de harina de trigo,  3 latas de atún en aceite de 80 gr.

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PREVIO.- Este plato me sorprendió cuando lo vi y mucho más cuando lo probé. Tanto fue así que  pregunté en la cocina y “algo” me contaron…, pero no todo. Un año después lo he vuelto a probar en el mismo lugar y, ahora sí, la cocinera me contó con todo lujo de detalles. Por tanto, muchas gracias a mi amiga Antonia, que se deja la piel en su cocina de “Casa Antonia”, un lugar en el que la cocina clásica y moderna se mezclan a la perfección dando como resultado uno de los mejores locales de Gaucín (Málaga). Si ir a Gaucín es para mí un placer,  picar algo en Casa Antonia es la guinda del pastel.

PRIMERO.- Lavar bien las acelgas y cortar hacia la mitad de las pencas. En principio sólo las utilizaremos sin se nos quedara muy líquida la masa y la quisiéramos más densa.

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SEGUNDO.- Ponemos una cazuela a hervir con abundante agua y sal. Mientras tanto, picamos muy finamente las hojas y cuando alcance un buen hervor, echamos las acelgas picadas y las tendremos de un minuto y medio a dos minutos. Las sacamos a un colador para que escurran bien.

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TERCERO.- En un bol grande echamos los huevos, un chorrito de leche, sal, pimienta negra molida, y una hojita de hierbabuena y un diente de ajo picados muy finamente en trocitos diminutos. Batimos bien con la varilla y reservamos.

CUARTO.- Con la parte convexa de una cuchara o un cazo, presionamos  la acelga cocida dentro del colador para que escurra toda el agua de la cocción. Insiste en esto porque las queremos muy secas.

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QUINTO.- Volcamos las acelgas en el bol y removemos para que se distribuyan bien y se mezclen uniformemente con los demás ingredientes. Y ahora echamos  una o dos cucharadas de harina de trigo en un vaso al que agregaremos la levadura mezclando muy bien ambos ingredientes. Échalo todo en otro colador y agítalo suavemente con movimientos laterales sobre el bol para que caiga muy tamizada. Echa un poco y remueve la mezcla. Otro poco y vuelta a remover… y así hasta que caiga todo menos algunos gránulos que se habrán formado y desecharemos. La cantidad de harina dependerá de la consistencia que queramos darle. Cuanta más harina, más denso… y por lo tanto, más seco quedará. Yo soy más partidario de una cucharada que de dos.

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SEXTO.- Añade ahora el atún bien escurrido y remueve
procurando que no queden trozos demasiado gruesos, pero que tampoco se forme un
puré. Echa el azafrán (o colorante alimentario normal), un hilo de aceite de
oliva virgen extra y unas gotitas de vinagre  y vuelve a remover.

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SÉPTIMO.- Si tenemos tiempo de enfriarlo unas horas en la nevera, mejor, porque asi se solidifican las grasas y son más manejables al freírlas. Pero si no tienes tiempo, puedes pasar ya a la fritura.

OCTAVO.- Aceite de oliva en sartén (a poder ser, antiadherente). Al menos un dedo de profundidad. Calienta el aceite sin que llegue a humear. Toma una buena cucharada y vuélcala en la sartén dándole a continuación un ligero toque con la cuchara para comprobar que no se nos está pegando al fondo. Como antes te decía, cuanta más harina, más fáciles de freir, pero más secas, más calóricas y con peor sabor… Más vale que notes cierta dificultad al echarlas en la sartén, que parecerá que se desmoronan, pero al cabo de pocos segundos verás cómo se fríen en una unidad compacta…blandita, pero unida. Dales la vuelta cuando estén doradas y hazlo con cuidado para no romperlas. No hagas muchas a la vez para no bajar la temperatura del aceite ya que se freirán más despacio y quedarán más aceitosas.

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NOVENO.- Sácalas bien escurridas y ponlas en una fuente sobre papel absorbente. H1710

PALOMETA  AL  LIMÓN

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: Para 2/3 personas, 1 palometa de 850 gr, aceite de oliva, 2 ó 3 limones, pimienta negra molida y sal.

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PREVIO.- La palometa o japuta es un pescado de los conocidos como “semigraso”, aportando unas grasas similares a la del pescado azul, si bien no contiene ácidos grasos Omega 3. Esto lo cuento porque me lo he “empollado” ya que yo hubiera jurado que era una variedad más de pescado azul. 

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PRIMERO.-  Es importante que la limpien en la pescadería porque es muy sangrante y porque es francamente difícil  quitarle la piel. Se trata de una piel escamosa y dura que resulta muy  engorrosa de arrancar.  Y si ya te la hacen tajadas, pues mejor que mejor, pero un detalle muy importante: que no se deshagan de la cabeza ni de la espina dorsal. De todos modos, aquí te explico cómo cortarla.

SEGUNDO.- Corta la cabeza por detrás de las agallas,   arranca
(o corta) esa especie de oreja ósea que las protege.  Deséchalas pero quédate con esas “orejas”.
Lávalas y reserva. Verás que en la cabeza hay bastante carne. Es el
cogote.  Quítale los ojos y corta la
cabeza por la mitad longitudinalmente. Lava y reserva  también.

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TERCERO.- Ahora ya podemos abordar sus lomos así que toma un
cuchillo bien afilado y busca la parte central de la espina dorsal. Cuando
topes con ella, intenta sacar el lomo (o la mitad de él) cortando desde el
centro de la espina hacia el exterior pero notando siempre la dureza de las
espinas, es decir, sin separar el cuchillo de ellas de forma que no nos dejemos
mucha carne pegada a ellas.  Mira la
fotografía.

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CUARTO.- Cuando tengas el lomo, córtalo en tajadas de un
tamaño razonable para ser servidas. No las hagas demasiado pequeñas ni demasiado
delgadas porque se pueden secarse al freírlas.  Si al terminar que quitarlo se hubieran venido
con la pieza unas espinas menores que hay en la parte exterior, corta con el
cuchillo todo a lo largo para deshacerte de ellas, aunque pierdas un poco de
carne en ello. Te quedará una tajada sin espinas y espectacular.

Si haces  lo mismo con
el resto, sólo te habrás quedado con la espina. Verás que no es tan sencillo
separar la carne de ella, particularmente por la cola, pero en este caso, es
algo bueno. Corta esa espina en dos para que no sea tan grande y únela  a todo lo demás.

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QUINTO.- Coloca tajadas y demás trozos en un recipiente plano donde quepa todo sin amontonarse y rocía por encima el zumo de 2 ó 3 limones y un poco de pimienta negra molida. Procura impregnar bien todo, cúbrelo y tenlo macerando en la nevera una media hora. Tampoco lo tengas mucho más tiempo porque se marinaría y quedaría ya medio cocinado.

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SEXTO.- Toma una bolsa de plástico (apta para uso alimentario; del supermercado, por ejemplo) y tras comprobar que no tiene agujeros, echa en ella una mezcla al 50% de harina de trigo y de garbanzo. Enróllala por su boca para cerrarla y agita bien.
Escurre un poco y sala todo el pescado (cabeza, orejas  y espina incluidas)  por delante y por detrás. Mételo en la bolsa;  enrolla su boca para cerrarla procurando que tome aire para que esté hinchada y agítalo como si de una maraca se tratara. De esta manera se enharinarán todas las piezas de un modo uniforme y al mismo tiempo soltarán la harina sobrante.

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SÉPTIMO.- Pon abundante aceite a calentar, pero sin que llegue a humear y ve friendo las tajadas de poco en poco para que no se venga abajo la temperatura y en cuanto estén ligeramente doradas, sácalas a una fuente con papel absorbente.  Si las tienes más tiempo se secarán. Este pescado una vez cocinado tiene una carne blanca muy prieta que debe quedar jugosa.

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OCTAVO.- Una vez fritas las tajadas, deja calentar el aceite un poco más y vete echando la cabeza, orejas y espina, pero en este caso sí vamos a dejarlo bien frito. Que tome algo más que color; que se tueste y se ponga crujiente. Verás cómo esa carne que se  quedó adherida a la espina; esos cogotes o las “orejas” se han convertido ahora en un verdadero  manjar. Hay quien come sólo con eso… alguien que vive conmigo.

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NOVENO.- Sírvelo acompañado de una sencilla ensalada de lechuga y cebolla aliñada con aceite, vinagre y sal. Veras qué pescado más agradable de comer. Y además suele estar a un precio estupendo.  H1709

TORTILLITAS DE CAMARONES

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES:   Para 6 personas, 170 gr de camarón fresco,  75 gr harina de trigo, 75 gr harina de garbanzo, 350 cc  caldo de pescado (muy frio), 1 cebolleta mediana, perejil fresco,  pimienta negra molida, aceite de oliva y sal.

PREVIO.- Hacer bien estas tortillitas, como las hacen en Cádiz es casi tan difícil como asar un espeto de sardinas  como lo hacen en Málaga, pero poniendo mimo y empeño, podemos aproximarnos mucho.

PRIMERO.- Usa un caldo de pescado, o de marisco si lo tuvieras y si no, pues agua, pero ha de estar muy fría, así que ocúpate de esto lo primero.

SEGUNDO.- Ahora mezcla bien ambos tipos de harina en un bol. Voy a insistir: mézclalo muy bien porque las harinas tienden a apelmazarse y aunque revuelvas con la varilla, a veces quedan estratos que no se deshacen.

TERCERO.- Pica finamente la cebolleta y el perejil y agrégalo al recipiente de las harinas. Echa sal y pimienta y vuelve a mezclar todo con meticulosidad.

CUARTO.- Volcamos poco a poco el caldo o el agua –muy fría- y vamos removiendo con la varilla hasta que tengamos una mezcla muy homogénea, es decir, sin grumos. 

QUINTO.- Podemos echar un par de cubos de hielo para mantener la masa fría, pero no más de dos porque acabaremos aguando la masa en exceso. Y por fin,  los camarones. Ahora muévelo con micho mimo para no romperlos.

SEXTO.- Ponemos aceite de oliva en una sartén. No te quedes corto de aceite o se te pegarán al fondo. Debemos esperar a que se caliente pero sin que llegue a humear. 

SÉPTIMO.- Toma ahora un cucharón o un cacito pequeño,  llénalo con la masa  y vacíalo sobre el aceite en un movimiento circular de dentro a fuera para que la masa no quede gruesa en el centro sino que se expanda.

OCTAVO.- Es cuestión de unos 30 segundos o cuando veas que toma cierta rigidez y se dora por abajo. Dale la vuelta y haz lo mismo, pero vigila los bordes para que se queden ligeramente tostados y crujientes, pero no requemados y fritos en exceso. Tenemos que conseguir una tortillita fina, crujientita y calada, como con puntillas de encaje.

NOVENO.- Hazlas en tandas, poco a poco y de vez en cuando retira con la espumadera los restos de masa que se han desprendido y que se están requemando en la sartén.

DÉCIMO.- Ve sacándolas a una fuente con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y en cuanto se atemperen un poco, ya pueden (deben) ir a la mesa. H1709    

SALADITAS DE QUESO

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: 200 gr queso parmesano, 140 gr mantequilla, 200 gr harina de trigo, sal, orégano, y pimienta negra molida.

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PRIMERO.-  Para hacer este snack, lo primero será sacar la porción ya pesada de mantequilla de la nevera un par de horas antes. Cuando esté más blanda, échala en un bol grande y usa la mano aplastando bien cada pellizco para que tome la consistencia de una crema. No aceleres el proceso calentándola porque se licuará. Pretendemos una textura totalmente descompactada y maleable, pero no líquida.

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SEGUNDO.- Ahora ralla el queso procurando que no queden trozos. Evidentemente, la otra opción es comprarlo ya rallado, pero el aroma –incluso ya cocinado- jamás será el mismo. De todos modos en ese caso, que no  sea de grano demasiado grueso.

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TERCERO.- Echa el queso en el bol poco a poco y ve mezclándolo con la mantequilla hasta que quede una masa bastante compacta.

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CUARTO.- Vuelca una cucharada de postre de orégano seco sobre una tabla de cocina y aplástalo bien con la cuchara hasta que se triture y nos quede un polvo algo grueso. Agrégalo al bol junto con una cantidad prudente de pimienta negra molida y sal. Insisto en la prudencia, particularmente respecto a la sal, ya que el queso parmesano es bastante salado.

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QUINTO.- Ahora pon la harina en un colador fino,  colócalo sobre el bol y dale pequeños golpes laterales para que ésta caiga ya tamizada sobre la masa. Trabájatela bien (a mano) de forma que los tres ingredientes se homogeneicen y nos quede ya una masa definitiva. Te va a dar la sensación de que le falta líquido o grasa, porque es muy poco maleable, pero no te equivoques; es así de seca y de quebradiza.

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SEXTO.-  Extiéndela sobre una superficie ligerísimamente enharinada. Se romperá una y mil veces pero a base de juntarla otra vez y presionarla, volverá a unirse. Armándote de paciencia, usa un vaso pequeño o un cortador de pasta si lo tuvieras para cortar la masa dando forma a cada galleta y recógelas con una espátula fina para que no se rompa. Pon un papel de horno sobre la bandeja y  colócalas una a una con mucho mimo.  

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SÉPTIMO.- Precalienta el horno a 180ºC con ventilación y hornea durante unos 15 a 18 minutos. Si tienes dudas una vez estén doradas por fuera, saca una y pártela por la mitad de forma que si el interior está seco y de color uniforme, ya estarán cocidas. Si por el contrario ves que el corazón de la masa está aún cruda y de un color más oscuro, deberás tenerlas un ratillo más. No hay más secretos.

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OCTAVO.- Sácalas del horno,  déjalas enfriar del todo y que reposen unas tres horas protegidas de la humedad para que queden crujientes.  Espero que disfrutes de este snack acompañado de una buena cerveza. H1709

ENSALADILLA VERDE

INGREDIENTES: Para 4 personas; 2 patatas medianas, 200 g. palitos de cangrejo (surimi), 1/2 cebolla pequeña, 2 huevos, 150 g. salmón ahumado, alcaparras, 2 pepinillos en vinagre, 1 hoja de laurel, 175 g. guacamole, 2 limas, sal y eneldo.

PREVIO.- Yo siempre he procurado cocinar lo más sano posible, eliminando grasas prescindibles de los platos. Pero en estos últimos tiempos, entre los médicos que me presionan y tantos amigos que se han convertido en una mezcla no muy proporcionada de ortoréxicos y vigoréxicos, empiezo a plantearme dar un paso más e inventar recetas más hipocalóricas. No obstante lo anterior, me niego a hacer una cocina insípida… así que este es un ejemplo de lo que digo. Esta ensaladilla tiene patata, pero sólo cocida; tiene aguacate; ttiene salmón, con su grasa, pero ni una sola gota de aceite… Además, es apta para celiacos e intolerantes al gluten ya que ninguno de sus ingredientes contiene esta proteína.

PRIMERO.- Usaremos guacamole y lo ideal es hacerlo en casa, porque no tardarás más de 15 minutos. Te remito a la receta, así que click aquí y accederás a un buen guacamole. Si no quieres liarte mucho, cómpralo, pero será mucho mejor el casero sin duda.

SEGUNDO.- Pela las patatas, trocéalas y ponlas a cocer en agua con un poco de sal y laurel. Busca un punto de cocción tal que nos permita aplastar la patata con un tenedor sin esfuerzo. Es fácil porque lo hacemos a olla abierta, así que pincha la patata de vez en cuando y cuando la atravieses con un tenedor sin resistencia, estará hecha. Retira la cazuela y ponla bajo el grifo de agua fría. Reserva mientras se templa. Cuece 2 huevos durante diez minutos y enfríalos también.

TERCERO.- Pica muy fino la cebolla; trocea el surimi más bien grueso para que sea perceptible; los pepinillos en trocitos algo más pequeños y las lonchas de salmón en piezas de unos 2×2 cm. No dejes el salmón muy pequeño porque es importante “encontrártelo” y percibir su sabor.

CUARTO.- Una vez haya templado la patata, aplástala con un tenedor pero de un modo grueso; que no te importe que queden trocitos porque es esa la textura que buscamos, y no la de un puré. Mira la foto.

Vierte por encima las alcaparras. ¿Cuántas?, las que tú quieras, pero que su sabor no mande demasiado.

QUINTO.- Pela y trocea los huevos duros y échalos a un bol donde quepan todos los ingredientes. Añade ahora todo lo demás que teníamos ya picado. Vuelca el guacamole; agrega el zumo de las dos limas y mézclalo todo con suavidad para que no se nos haga un puré. Es importante conservar las texturas de cada ingrediente.

SEXTO.- Yo he pasado una parte de ello a un molde para presentarlo con un poquito de eneldo por encima. El resto queda en la fuente o el bol. Cúbrelo con film o una tapa y mételo en la nevera a enfriar. Desmolda con cuidado y sirve. H1708/R2511        

BACALAO AL PIL PIL

INGREDIENTES: 1 tajada de bacalao en salazón por persona, 10 dientes de ajo, 1 guindilla por persona, aceite de oliva virgen extra.

PRIMERO.- Ya sé que es caro, pero compra un bacalao de calidad y que las piezas sean gruesas y de los lomos. Es esencial para un plato de éxito. En cuanto a la forma de desalarlo, que es muy importante, me remito a las instrucciones que doy en mi receta de bacalao a la vizcaína.

SEGUNDO.- Saca el bacalao ya desalado de la nevera; elimina el agua y seca las tajadas con papel absorbente. Déjalo que pierda el frío durante unos veinte minutos.

TERCERO.- Mientras tanto, pela los dientes de ajo y ponlos a confitar junto con las guindillas en una cazuela o sartén de buen diámetro con al menos un dedo de aceite de oliva virgen extra. Ya sabes que confitar es cocinar en el aceite a baja temperatura. Eso significa que los ajos se cocinarán muy despacio. Mira la fotografía y verás las pequeñas burbujas de aceite, que no deben ir a más. Estate pendiente de darlos la vuelta para que se hagan por igual y ten paciencia. Remueve bien el aceite de vez en cuando para que se impregne del sabor y aroma de los ajos y las guindillas.

CUARTO.- Retira y reserva ajos y guindillas, y sin subir la temperatura del aceite, echa las tajadas de bacalao con la piel hacia abajo. En cuanto recupere la temperatura que tenía, notarás cómo el pescado empieza a expulsar su gelatina. Es un líquido blanquecino que se queda en el fondo y que será el elemento esencial para montar nuestro pil pil. Pero eso será después. Ahora estamos confitando el pescado y no debe hacerse del todo. En cuanto al tiempo…. como lo estamos haciendo despacito, lo tendremos unos 4 minutos por cada lado. Dale la vuelta con cuidado. Si lo hiciéramos con el aceite más fuerte o las tajadas fueran más pequeñas, no pases de dos minutos por lado porque te lo cargarías. Es mejor hacerlo a baja temperatura para que suelte bien sus jugos gelatinosos y -sobre todo- para no deteriorar un aceite tan exquisito, tan aromático y tan lleno de sabor. En todo caso ya sabes que esto del tiempo es muy a ojo. Si ves que se está secando, páralo inmediatamente.

QUINTO.- Saca y reserva el pescado en un plato aparte, y deja enfriar el aceite ya que es esencial para emulsionar la salsa. Voy a insistir porque si no dejas templar bastante el aceite, no vas a conseguir que emulsione. Fría tampoco; debe quedar templada; que metas un dedo y la notes tibia.

SEXTO.- El pil pil, como digo, es una salsa que se elabora a base de emulsionar el aceite y la gelatina que soltó el bacalao, y se hacía tradicionalmente a base de constantes movimientos circulares de la cazuela. Es de origen vasco y su nombre responde a la onomatopeya de esos golpes de muñeca. Por experiencia digo que es durillo de hacer. Y no sé de quién salió la idea del colador, pero es como cosa de magia. Recupera y echa en la cazuela el jugo que el bacalao habrá expulsado mientras estaba reservado y enfriaba el aceite. Simplemente comienza a mover el colador circularmente o en eses sin separarlo del fondo de la cazuela ni parar. Verás que en cuestión de quince segundos ya se está montando la salsa y en un par de minutos, tienes un pil pil de escándalo. No te preocupes si lo cuajas demasiado porque luego bajará algo con el último golpe de calor.

SÉPTIMO.- Echa a la cazuela el bacalao con mucho cuidado para que no se deshagan las tajadas y tápalo si puedes. La ponemos al fuego medio alto durante poquísimo tiempo. Sólo queremos que termine de hacerse y, por supuesto calentarlo, pero no cocinarlo.

OCTAVO.- En cuanto esté caliente, pásalo al plato; nápalo con el pil pil y adórnalo con los ajos confitados y la guindilla. Espero que lo disfrutéis y lo repitáis. H1708/R2110

PERCEBES

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: percebes gallegos, sal marina gruesa, 3 hojas de laurel.

PREVIO.- Saber cocer el marisco y su calidad son los dos únicos secretos para disfrutar de él. Nada más que decir al respecto. Obvio, no?. Si dispusieras de agua de mar, sería lo mejor, pero como no es una cosa sencilla ni aún viviendo en la costa como es mi caso, prescindamos de la idea.

PRIMERO.- Pon una olla llena de agua a calentar. Una de las claves de la cocción es el agua abundante. Las fotos que veis son de un apartamento de verano en el que el menaje no era su mejor característica, así que usad una olla mayor.

SEGUNDO.- Echa dos o tres buenos puñados de sal marina gruesa. La cantidad dependerá del tamaño del recipiente. Agrega dos o tres hojas de laurel.

TERCERO.- Cuando el agua empiece a hervir a borbotones, mantenlo intenso durante al menos unos tres o cuatro minutos hasta que el laurel infusione el agua y la sal se disuelva.

CUARTO.- Ten preparada la fuente donde vayas a servirlos, una espumadera amplia  y un trapo de cocina que los cubra por completo.

QUINTO.- Momento decisivo. No eches más de medio kilo a la vez si usas una olla pequeña o mediana porque no tomarán la sal correctamente así que sepáralos ya por tandas. Ahora echa la primera y tenlos unos 30-45 segundos. Si fueran muy gruesos, un minuto como máximo. Es muy importante que los saques rápidamente (muy rápidamente) porque se te pueden reducir a la mínima expresión y además estarán salados.

SEXTO.- Cúbrelos con el paño de cocina y cuece otra tanda si es el caso. Lo ideal es tomarlos cuando aun humea el vapor. Buena suerte!. H1708

CHORIZO GALLEGO AL VINO

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: 4 chorizos gallegos frescos y de calidad, 1 litro vino gallego, 2 hojas de laurel.

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PREVIO.- Si cocer los chorizos es algo que no tiene ningún secreto, ¿cómo es posible que unos salgan exquisitos y otros no tanto?. Pues lógicamente, el secreto está en los productos. No ahorres al comprar los chorizos y hazte con unos de calidad extra, que no son caros. Pero si cueces unos chorizos estupendos en un vino peleón… sólo conseguirás cargártelos. No hace falta que sea un albariño impresionante, pero no compres lo más barato, por favor…hay vinos gallegos (orensanos, para más señas) a muy buen precio que son muy dignos para este plato.

PRIMERO.- Pincha los chorizos por toda su superficie con una punta afilada. Sólo se trata de romper la piel para que pueda salir la grasa, así que no hace falta ensartarlo como en una brocheta.

SEGUNDO.- Ponlos en una cazuela pequeña y echa 2 hojas de laurel y la mitad del vino hasta que los cubra. Tápalo. Enciende el fuego y cuando empiece a hervir, baja el calor hasta que mantenga un hervor suave pero constante.

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TERCERO.- Comprobarás que van soltando su grasa a través de los agujeritos que les hicimos con el cuchillos. Hemos de tenerlo cociendo unos 30 minutos. Si se te evapora el vino antes de este tiempo, es porque no lo has tapado o bien porque has puesto poco. Añade más, pero no dejes que se quemen.

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CUARTO.- Pasado el tiempo, que es aproximado (los he llegado a tener hasta 50 minutos), déjalos enfriar y cuando sea posible, mete la cazuela en la nevera hasta el día siguiente.

QUINTO.- Pasadas un mínimo de 8 horas, saca la cazuela del frigo. Verás que toda la grasa que han expulsado se ha solidificado en la superficie formando una capa gruesa. Toda esta grasa, untada sobre un trozo de pan es algo verdaderamente exquisito, pero es un auténtico veneno para nuestras arterias… Bueno, retira esa capa de grasa y deséchala.

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SEXTO.- Rellena con el vino que teníamos reservado y vuelve a ponerlo a cocer durante quince minutos. Aún soltarán algo de grasa residual. Retíralo del fuego y déjalos en el vino a modo de conserva. Córtalos en frío para que no se deshagan. Sírvelos con pan… sólo pan. Es un aperitivo estupendo y mucho más saludable de lo que piensas. H1708  

PASTEL DE CALABACÍN

INGREDIENTES: 4 huevos, 1 calabacín, 70 a 100 gr queso rallado, sal, pimienta negra molida, mahonesa o  salsa ali-oli, 10 aceitunas verdes rellenas de anchoa, 100 gr atún en aceite, 1 lata de pimiento asado en tiras.

PRIMERO.- Echa los cuatro huevos  en un bol y salpimenta. Agrega el queso rallado y mézclalo todo bien.

SEGUNDO.- Lava el calabacín, corta los extremos  y rállalo tal y como ves en la fotografía. Agrégalo al bol y remueve todo hasta que se reparta uniformemente.

TERCERO.- Usa una fuente de horno rectangular, acéitala muy ligeramente y cubre el fondo con papel de horno, cortando el exceso. El aceite hará que se adhiera bien al fondo. También valdría humedeciendolo con un poco de agua.

CUARTO.- Vuelca en la fuente el contenido del bol y procura extenderlo muy bien para que nos quede una altura que no exceda de un centímetro. No laves aún el bol, pues volveremos a usarlo.

QUINTO.- Mételo en el horno precalentado a 180ºC con ventilación y calor arriba/ abajo. Hornea durante unos 15 ó 20 minutos. Se trata de que se cuaje bien  y quede sólido. Una vez hecho esto, quítalo  del horno, sácalo con cuidado de la fuente tomándola por el papel y déjalo enfriar. Luego utilizaremos de nuevo el horno, así que tal vez quieras mantener  un mínimo de temperatura.

SEXTO.- Una vez haya enfriado y sea manipulable,  extiende una capa de salsa mahonesa o salsa ali-oli sobre su superficie.

SÉPTIMO.- Pon el atún en un colador y presiona bien con una cuchara para que escurra el aceite.  Échalo al bol donde batimos los huevos y añade las aceitunas cortadas por la mitad y el pimiento morrón bien escurrido y cortado en trozos pequeños. Remueve bien y extiéndelo sobre la capa de mahonesa. Pon una cantidad prudente, que cubra bien toda la superficie, que no te excedas.

OCTAVO.- Con ayuda del papel de horno y mucho cuidadito, ve enrollándolo al tiempo que vamos presionando con las manos para que compacte. Tampoco te pases con la presión o se romperá.

NOVENO.-  Una vez hecho el rollo, como si de un brazo de gitano se tratara, y cubierto con el mismo papel,  mételo de nuevo en la fuente y ésta en el horno (180ºC) durante unos 7-10 minutos más. Pasado el tiempo, sácalo sin retirar el papel y en cuanto su temperatura lo permita, mételo en la nevera unas horas o hasta el día siguiente.

DÉCIMO.- Unos minutos antes de servirlo, sácalo de la nevera, retira el papel con cuidado y córtalo en rodajas de unos dos a tres centímetros como mínimo.

Manipúlalo con mucho cuidado para que no se deshaga. Se toma bien frío. Como puedes suponer, el relleno es libre, pero creo que como está, es muy equilibrado. H1707/R2109/R2507  

ENSALADILLA ESPAÑOLA

INGREDIENTES: Para 2 personas, 1 patata grande, 150 gr langostinos cocidos, 1 lata atún en aceite, 1 huevo cocido, ½ pimiento rojo de asar, ½ cebolla, 100 gr aceitunas negras deshuesadas, 3 pepinillos agridulces medio-gruesos, vinagre de Jerez, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra molida, pimentón dulce o ahumado y 3 hojas de laurel.

PRIMERO.- Pela la patata y córtala en cuadradillos pequeños. Pon agua a calentar con sal y el laurel. Cuando rompa a hervir, mantenlo así un par de minutos para que el laurel infusione y echa luego la patata. Verás que tomará un aroma e incluso sabor añadidos muy agradables. Cuando esté la patata blanda sácala para que no se deshaga demasiado, y si te has pasado un poco, enfríala en agua con hielo para cortar la cocción. Reserva y deja que temple.

SEGUNDO.-  Cuece un huevo. Ya sabes, lo echas en agua fría que le cubra y diez minutillos desde que hierva, a fuego lento. Enfríalo enseguida bajo el grifo así podrás pelarlo sin dificultad.

TERCERO.- Pica muy fino la media cebolla y el pimiento algo más grueso. Las aceitunas las cortas en cuatro y el pepinillo en trocitos como la cebolla más o menos. Reserva.

CUARTO.- Escurre el aceite de la lata de atún. Ya sé que tendrá mucho sabor, pero es una pequeña manía: desconfío de los aceites que le ponen las conserveras y prefiero poner el de casa llegado el caso.

QUINTO.- Pela los langostinos y córtalos en tres. Pica el huevo duro en trocitos pequeños.

SEXTO.- Vuelca todo en un bol, y mezcla bien con un par de cucharas o incluso a mano. Salpimenta teniendo en cuenta que las aceitunas, los pepinillos, y el atún ya vienen salados. Mezcla bien con cuidado para no romper mucho la patata.

SEPTIMO.- Riégalo con vinagre al gusto (de Jerez, a ser posible) y aceite de oliva virgen extra en una cantidad moderada. Lo justo para que se impregne todo pero no demasiado. Ten en cuenta que la patata va a absorber en gran cantidad y puede resultar excesivo. Mezcla bien.

OCTAVO.- Y por último, espolvorea pimentón dulce o ahumado por encima. Remueve de nuevo y por última vez hasta que veas que toda la ensaladilla toma tono anaranjado suave.

El hecho de moverlo todo tantas veces es para que se mezclen bien los sabores y para que la patata se impregne de todos ellos, al tiempo que las partes de ella que se hayan deshecho, sirvan de aglutinante. Ya está lista. Enfríala bien y a la mesa. Receta apta para celiacos por no contener gluten ninguno de sus ingredientes. H1706/R2511