INGREDIENTES: percebes gallegos, sal marina gruesa, 3 hojas de laurel.
PREVIO.- Saber cocer el marisco y su calidad son los dos únicos secretos para disfrutar al máximo de él. Nada más que decir al respecto. Obvio, no?. Si dispusieras de agua de mar, sería lo mejor, pero como no es una cosa sencilla ni aún viviendo en la costa como es mi caso, prescindamos de la idea.
PRIMERO.- Pon una olla llena de agua a calentar. Una de las claves de la cocción es el agua abundante. Las fotos que veis son de un apartamento de verano en el que el menaje no era su mejor característica, así que usad una olla mayor.
SEGUNDO.- Echa dos o tres buenos puñados de sal marina gruesa. La cantidad dependerá del tamaño del recipiente. Agrega dos o tres hojas de laurel.
TERCERO.- Cuando el agua empiece a hervir a borbotones, mantenlo intenso durante al menos unos tres o cuatro minutos hasta que el laurel infusione el agua y la sal se disuelva.
CUARTO.- Ten preparada la fuente donde vayas a servirlos, una espumadera amplia y un trapo de cocina que los cubra por completo.
QUINTO.- Momento decisivo. No eches más de medio kilo a la vez si usas una olla pequeña o mediana porque no tomarán la sal correctamente, así que sepáralos ya por tandas. Ahora echa la primera y tenlos unos 30-45 segundos. Si fueran muy gruesos, un minuto como máximo. Es muy importante que los saques rápidamente (muy rápidamente) porque se te pueden reducir a la mínima expresión y además estarán salados.
SEXTO.- Cúbrelos con el paño de cocina y cuece otra tanda si es el caso. Lo ideal es tomarlos cuando los puedes manipular sin quemarte, pero aun humea el vapor. Buena suerte!. H1708/R2603
RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: 4 chorizos gallegos frescos y de calidad, 1 litro vino gallego, 2 hojas de laurel.
PREVIO.- Si cocer los chorizos es algo que no tiene ningún secreto, ¿cómo es posible que unos salgan exquisitos y otros no tanto?. Pues lógicamente, el secreto está en los productos. No ahorres al comprar los chorizos y hazte con unos de calidad extra, que no son caros. Pero si cueces unos chorizos estupendos en un vino peleón… sólo conseguirás cargártelos. No hace falta que sea un albariño impresionante, pero no compres lo más barato, por favor…hay vinos gallegos (orensanos, para más señas) a muy buen precio que son muy dignos para este plato.
PRIMERO.- Pincha los chorizos por toda su superficie con una punta afilada. Sólo se trata de romper la piel para que pueda salir la grasa, así que no hace falta ensartarlo como en una brocheta.
SEGUNDO.- Ponlos en una cazuela pequeña y echa 2 hojas de laurel y la mitad del vino hasta que los cubra. Tápalo. Enciende el fuego y cuando empiece a hervir, baja el calor hasta que mantenga un hervor suave pero constante.
TERCERO.- Comprobarás que van soltando su grasa a través de los agujeritos que les hicimos con el cuchillos. Hemos de tenerlo cociendo unos 30 minutos. Si se te evapora el vino antes de este tiempo, es porque no lo has tapado o bien porque has puesto poco. Añade más, pero no dejes que se quemen.
CUARTO.- Pasado el tiempo, que es aproximado (los he llegado a tener hasta 50 minutos), déjalos enfriar y cuando sea posible, mete la cazuela en la nevera hasta el día siguiente.
QUINTO.- Pasadas un mínimo de 8 horas, saca la cazuela del frigo. Verás que toda la grasa que han expulsado se ha solidificado en la superficie formando una capa gruesa. Toda esta grasa, untada sobre un trozo de pan es algo verdaderamente exquisito, pero es un auténtico veneno para nuestras arterias… Bueno, retira esa capa de grasa y deséchala.
SEXTO.- Rellena con el vino que teníamos reservado y vuelve a ponerlo a cocer durante quince minutos. Aún soltarán algo de grasa residual. Retíralo del fuego y déjalos en el vino a modo de conserva. Córtalos en frío para que no se deshagan. Sírvelos con pan… sólo pan. Es un aperitivo estupendo y mucho más saludable de lo que piensas. H1708
INGREDIENTES: 4 huevos, 1 calabacín, 70 a 100 gr queso rallado, sal, pimienta negra molida, mahonesa o salsa ali-oli, 10 aceitunas verdes rellenas de anchoa, 100 gr atún en aceite, 1 lata de pimiento asado en tiras.
PRIMERO.- Echa los cuatro huevos en un bol y salpimenta. Agrega el queso rallado y mézclalo todo bien.
SEGUNDO.- Lava el calabacín, corta los extremos y rállalo tal y como ves en la fotografía. Agrégalo al bol y remueve todo hasta que se reparta uniformemente.
TERCERO.- Usa una fuente de horno rectangular, acéitala muy ligeramente y cubre el fondo con papel de horno, cortando el exceso. El aceite hará que se adhiera bien al fondo. También valdría humedeciendolo con un poco de agua.
CUARTO.- Vuelca en la fuente el contenido del bol y procura extenderlo muy bien para que nos quede una altura que no exceda de un centímetro. No laves aún el bol, pues volveremos a usarlo.
QUINTO.- Mételo en el horno precalentado a 180ºC con ventilación y calor arriba/ abajo. Hornea durante unos 15 ó 20 minutos. Se trata de que se cuaje bien y quede sólido. Una vez hecho esto, quítalo del horno, sácalo con cuidado de la fuente tomándola por el papel y déjalo enfriar. Luego utilizaremos de nuevo el horno, así que tal vez quieras mantener un mínimo de temperatura.
SEXTO.- Una vez haya enfriado y sea manipulable, extiende una capa de salsa mahonesa o salsa ali-oli sobre su superficie.
SÉPTIMO.- Pon el atún en un colador y presiona bien con una cuchara para que escurra el aceite. Échalo al bol donde batimos los huevos y añade las aceitunas cortadas por la mitad y el pimiento morrón bien escurrido y cortado en trozos pequeños. Remueve bien y extiéndelo sobre la capa de mahonesa. Pon una cantidad prudente, que cubra bien toda la superficie, que no te excedas.
OCTAVO.- Con ayuda del papel de horno y mucho cuidadito, ve enrollándolo al tiempo que vamos presionando con las manos para que compacte. Tampoco te pases con la presión o se romperá.
NOVENO.- Una vez hecho el rollo, como si de un brazo de gitano se tratara, y cubierto con el mismo papel, mételo de nuevo en la fuente y ésta en el horno (180ºC) durante unos 7-10 minutos más. Pasado el tiempo, sácalo sin retirar el papel y en cuanto su temperatura lo permita, mételo en la nevera unas horas o hasta el día siguiente.
DÉCIMO.- Unos minutos antes de servirlo, sácalo de la nevera, retira el papel con cuidado y córtalo en rodajas de unos dos a tres centímetros como mínimo.
Manipúlalo con mucho cuidado para que no se deshaga. Se toma bien frío. Como puedes suponer, el relleno es libre, pero creo que como está, es muy equilibrado. H1707/R2109/R2507
INGREDIENTES: Para 2 personas, 1 patata grande, 150 gr langostinos cocidos, 1 lata atún en aceite, 1 huevo cocido, ½ pimiento rojo de asar, ½ cebolla, 100 gr aceitunas negras deshuesadas, 3 pepinillos agridulces medio-gruesos, vinagre de Jerez, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra molida, pimentón dulce o ahumado y 3 hojas de laurel.
PRIMERO.- Pela la patata y córtala en cuadradillos pequeños. Pon agua a calentar con sal y el laurel. Cuando rompa a hervir, mantenlo así un par de minutos para que el laurel infusione y echa luego la patata. Verás que tomará un aroma e incluso sabor añadidos muy agradables. Cuando esté la patata blanda sácala para que no se deshaga demasiado, y si te has pasado un poco, enfríala en agua con hielo para cortar la cocción. Reserva y deja que temple.
SEGUNDO.- Cuece un huevo. Ya sabes, lo echas en agua fría que le cubra y diez minutillos desde que hierva, a fuego lento. Enfríalo enseguida bajo el grifo así podrás pelarlo sin dificultad.
TERCERO.- Pica muy fino la media cebolla y el pimiento algo más grueso. Las aceitunas las cortas en cuatro y el pepinillo en trocitos como la cebolla más o menos. Reserva.
CUARTO.- Escurre el aceite de la lata de atún. Ya sé que tendrá mucho sabor, pero es una pequeña manía: desconfío de los aceites que le ponen las conserveras y prefiero poner el de casa llegado el caso.
QUINTO.- Pela los langostinos y córtalos en tres. Pica el huevo duro en trocitos pequeños.
SEXTO.- Vuelca todo en un bol, y mezcla bien con un par de cucharas o incluso a mano. Salpimenta teniendo en cuenta que las aceitunas, los pepinillos, y el atún ya vienen salados. Mezcla bien con cuidado para no romper mucho la patata.
SEPTIMO.- Riégalo con vinagre al gusto (de Jerez, a ser posible) y aceite de oliva virgen extra en una cantidad moderada. Lo justo para que se impregne todo pero no demasiado. Ten en cuenta que la patata va a absorber en gran cantidad y puede resultar excesivo. Mezcla bien.
OCTAVO.- Y por último, espolvorea pimentón dulce o ahumado por encima. Remueve de nuevo y por última vez hasta que veas que toda la ensaladilla toma tono anaranjado suave.
El hecho de moverlo todo tantas veces es para que se mezclen bien los sabores y para que la patata se impregne de todos ellos, al tiempo que las partes de ella que se hayan deshecho, sirvan de aglutinante. Ya está lista. Enfríala bien y a la mesa. Receta apta para celiacos por no contener gluten ninguno de sus ingredientes. H1706/R2511
INGREDIENTES: 1 rabo de toro troceado, 7-8 zanahorias, 2 cebollas, 6 dientes de ajo, 250 cc vino tinto, sal, pimienta, 2 hojas de laurel, 500 cc agua, aceite de oliva, 12/20 placas de canelones, 1 puerro grande, 150 cc nata líquida para cocinar, queso rallado Gruyere.
PREVIO.- Guisar un par de rabos de toro es algo habitual si tienes más de cuatro personas a la mesa y quieres que las piezas de carne sean lo suficientemente vistosas (grandes), lo que significa que te sobrarán los trozos más pequeños de las colas. Pues para estos casos o simplemente para cuando te ha quedado algún resto del día anterior, podemos animarnos a hacer este plato que, como vas a comprobar, es de un sabor muy delicado. Voy a explicar cómo hacerlo si partimos desde cero de un modo simplificado y no desde un resto de otro momento anterior. No obstante, creo que debes acudir a la receta del guiso para no perderte detalles que pueden ser importantes.
PRIMERO.- Pica dos cebollas en trozos no muy pequeños y ponlos a rehogar en la olla express con unas tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Agrega dos hojas de laurel y los dientes de ajo.
SEGUNDO.- Pela las zanahorias y agrégalas enteras, no las trocees. Salpimenta, remueve y rehoga.
TERCERO.- Salpimenta las tajadas de rabo. Normalmente las enharinaríamos y sellaríamos dorándolas en un fondo de aceite pero nos vamos a saltar este paso; las vamos a echar a la olla removiendo todo bien y dejándolo rehogar unos 3-4 minutos.
CUARTO.- Agrega el vino tinto. Rehoga un par de minutos más y echa el agua. Cierra la olla y lo dejaremos cocer unos 65 minutos si es olla rápida y unos 100 si es tipo Magefesa clásica. Cuando pase el tiempo, abre la olla y déjalo enfriar hasta que puedas manipular la carne con las manos.
QUINTO.- Si lo dejaras enfriar varias horas en el frigorífico podrías comprobar la enorme capa de grasa que ha soltado la carne y que estará solidificada en la superficie. Evidentemente es una grasa de un gran sabor, pero lamentablemente es muy dañina para nuestra salud así que la debemos eliminar. Si está fría y sólida, será más sencillo de retirar y si está en estado líquido, habrá que hacerlo metiendo un cazo o cucharón introduciéndolo muy superficialmente para que tomemos sólo la grasa. Su aspecto transparente se diferencia muy bien de la salsa que está debajo y es mucho más turbia. Mira en la fotografía el vaso tan grande que hemos retirado. Te aseguro que tu salud y tu digestión (mucho menos pesada) te lo agradecerán.
SEXTO.- Cuando la temperatura haya bajado y podamos manipularlo con las manos, deshuesaremos todo pieza a pieza. Si está bien cocido se hará con suma facilidad. Una vez deshuesada la carne y en recipiente aparte, iremos desmigándola con los dedos.
SÉPTIMO.- Pica fino el puerro y ponlo a pochar en una sartén con un poquito de aceite de oliva. Salpimenta y cuando esté, añade toda la carne desmigada y rehoga todo junto unos tres o cuatro minutos. Apaga el fuego y deja que temple.
OCTAVO.- Mientras tanto, pon a cocer las placas de pasta en abundante agua hirviendo con sal. Procura que no se peguen entre ellas ni se rompan. El fabricante te indicará el tiempo. Yo uso unas que tardan unos 6 minutos en estar al dente. Ten preparado un bol con agua y hielo para enfriar las placas que iremos sacando una a una con una espumadera. Una vez frías las iremos colocando ordenadas sobre un paño de cocina. Sécalas un poco para que tomen ese tacto ligeramente pegajoso.
NOVENO.- Haz un puré con las zanahorias y los dientes de ajo que han cocido con la carne y el resto del guiso; Salpimenta y agrega la nata líquida para cocinar. Yo lo hago en caliente, pero si tu robot no lo hace, puedes calentarlo en la misma sartén en la que has pochado el puerro si le escurres el poquísimo aceite sobrante. Remueve para que no se queme y mátenlo templado.
DÉCIMO.- Mientras tanto, iremos rellenando los canelones uno a uno. No pongas demasiada cantidad porque no te cerrarán. El tacto algo pegajoso al que antes me refería ayudará a que cierren y se sujeten sin desenrollarse. Aceita muy ligeramente el fondo de una fuente de horno y coloca los canelones ordenadamente, manteniendo algo de separación entre ellos ya que facilitará las cosas al servirlos.
UNDÉCIMO.- Ya solo nos queda cubrirlos por encima con la crema de zanahoria. Como ves, estos canelones no llevan salsa bechamel y esta crema fina y sabrosa de zanahoria hará sus veces muy dignamente. Espolvorea queso rallado y al horno. Si están fríos, no te limites a gratinarlos. Calienta el horno a 180ºC sin grill y tenlos unos 15-20 minutos. Cuando esté dorado, puedes sacarlos.
DUODÉCIMO.- Es importante que los dejes reposar al menos 15 minutos para que pierdan el exceso de calor y puedas disfrutarlos. Comprobarás que la carne desmigada del rabo de toro bien guisada con su vino tinto y napada con esa crema de zanahoria es un plato digno de las mejores mesas. H1706/R2109.
INGREDIENTES: 6 truchas, 3 cebollas, 2 cabezas de ajo, 5 hojas de laurel, Pimienta en grano, 1 clavo, 250 cc caldo de pollo (o 2 pastillas de caldo), ¾ vaso de vinagre de jerez, ¾ vaso de vinagre de rioja crianza, aceite de oliva, 1 pepinillo agridulce, 1 cucharada de pimentón dulce y sal.
INGREDIENTES: Para 4/5 personas; 1 redondo de ternera de 1 kg aprox; 1 cebolla, 1 zanahoria, 5 dientes de ajo, 1 vaso de vino blanco, 1 hoja de laurel, pimienta negra molida y sal, 200 gr atún al natural, media lata de anchoas en aceite, 2 huevos, 1 limón, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, ½ cucharada de vinagre, ½ cucharada de azúcar, 60 gr alcaparras.
PREVIO.- Se trata de un plato de verano muy típico de la gastronomía italiana: ternera guisada napada con una salsa a base de atún y anchoa. El nombre es lo suficientemente gráfico, ¿no?. Yo he utilizado redondo de ternera blanca de 1kg, es decir, muy pequeñito y nada fácil de encontrar, pero puedes utilizar un trozo de redondo de ternera común, de tamaño más normal. Dado que la salsa debe ir proporcionada a la cantidad de carne y número de comensales, valora la posibilidad de tener que adaptar las cantidades de los ingredientes para que resulte bastante para todos.
PRIMERO.- Elimina toda la grasa adiposa que puedas y esa telilla que lo envuelve y que endurece mucho la pieza. Es cuestión de usar un cuchillo bien afilado y ponerle paciencia. Luego lo frotas con muy poca cantidad de aceite de oliva. Sólo para que se impregne y se adhiera bien la sal y la pimienta que vamos a poner ahora. Vuelve a frotar con la mano para que se distribuya todo mejor.
SEGUNDO.- Echa tres cucharadas de aceite de oliva en el fondo de la olla express y cuando esté caliente, dora el redondo por toda su superficie. Sácalo y reserva.
TERCERO.- Mientras se dora la carne, pela los dientes de ajo, y la zanahoria. Pela y pica la cebolla.
CUARTO.- Dorada ya la carne, sácala a una fuente y echa la zanahoria y los ajos enteros a la olla aprovechando el aceite sobrante. Pon el laurel, la cebolla y remueve, procurando desprender del fondo la zurrapa que la carne ha dejado adherida. No pongas sal. Esperemos a que poche todo y agrega entonces el vino blanco. Llévalo a ebullición y mantenla a fuego lento durante un par de minutos para que evapore el alcohol.
QUINTO.- Vuelve a echar la carne y cierra la olla. Si es rápida, posición II unos quince minutos. En olla express clásica tipo Magefesa, unos 22 minutos. No debe quedar muy roja ni mucho menos seca. Su punto es ligeramente rosada, pero no demasiado…. Claro, que eso lo sabremos después. Y mientras cuece, pon a hervir 2 huevos durante 10 minutos. Pélalos y reserva.
SEXTO.- Saca la carne de la olla, cúbrela y deja que se enfríe, pero cuenta con que continuará exudando jugos que recuperaremos en un momento. En cuanto a la salsa, necesitamos unos 250 cc aproximadamente, que es lo que habrá, más o menos. Si hubiera más, redúcelo un poco al fuego, pero ya sabes que la reducción intensifica el punto de sal y en este caso, lo queremos más soso de lo habitual.
SÉPTIMO.- Vamos con la salsa y empecemos por el atún. En muchas recetas he leído que el atún enlatado debe ser en aceite y que dicho aceite y el de las anchoas hay que incorporarlo a la salsa. En cuanto a sabor, de acuerdo. Ahora bien; yo prefiero usar atún natural y aceite de oliva puesto por mí para emulsionar. Esos aceites de las latas me dan siempre que pensar. No me gusta ni su textura, ni su color y te aseguro desde ahora mismo que si los evitas, harás una digestión mucho menos pesada. Además, por la cantidad, le estamos metiendo un cañonazo de calorías al plato del modo más tonto ya que con un poquito de aceite de oliva que añadamos, ya emulsionará bien.
OCTAVO.- Echa en el vaso batidor el contenido de la olla eliminando el laurel y la zanahoria. Añade el atún al natural bien escurrido, las anchoas, el zumo de medio limón, dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, una media cucharada de vinagre de vino, otra media de azúcar y las dos yemas cocidas de los huevos que teníamos reservados. Bate bien hasta que quede una salsa densa, pero fina. Con estas medidas debería quedar en su punto de cremosidad.
NOVENO.- Enfría en la nevera la carne y la salsa. Corta aquella en lonchas de medio centímetro más o menos.
DÉCIMO.- Colócalas en cada plato y nápalas con la salsa. Adorna con unas alcaparras que le van estupendamente y provéete de pan porque esta salsa tiene su puntito de adictiva. Por cierto, “napar” es echar la salsa por encima. H1705/R2108
INGREDIENTES: Para 4 personas.- 1 rodaballo de 2 kg aprox., 2 patatas pequeñas por persona, 10 dientes de ajo, 100 gr guisantes, pimentón dulce, aceite de oliva virgen extra, 2 hojas de laurel, media cebolla pequeña, sal.
PREVIO.- Cualquier pescado blanco se puede cocinar “a la gallega”. Carece por completo de misterio y será un éxito con toda seguridad, siempre y cuando sepas trocearlo bien y darle a cada uno la cocción que le corresponde. El rodaballo es mi segundo pescado preferido pero siguiendo muy de cerca al primero que, sin duda, es el mero. Es una carne de lomos muy prietos, siendo la zona espinada que lo rodea mucho más gelatinosa.
PRIMERO.- Es importante limpiarlo de tripas y vísceras por lo que, si no te lo han hecho en la pescadería, observa la fotografía y hazlo tú mismo: un corte por debajo, no muy grande, y accedemos a su cavidad abdominal. Mete los dedos y vacía completamente el contenido bajo el grifo y lávalo bien.
SEGUNDO.- Ya limpio, solo nos queda trocear el pez. No se le quita la piel, así que toma un cuchillo grande y bien afilado, y haz cortes transversales de una anchura aproximada de unos 8 centímetros. Es algo trabajoso, pero pon empeño en hacer cortes limpios porque como ves, no es un pescado muy grueso y si no haces un trabajo fino, puedes dejarlo como para ceviche…. Una vez hecho, cortaremos cada tajada por la mitad, a la altura de la espina dorsal. Si tu cuchillo es bueno, hazlo exactamente cortando la espina en dos, y si no lo es tanto, deja la espina entera a uno de los lados. Límpialo bien bajo el grifo porque sangra bastante.
TERCERO.- Pela los dientes de ajo, córtalos en láminas longitudinalmente y reserva.
CUARTO.- Pela también las patatas y ponlas a cocer con sal. Procura encontrar el punto justo para que estén tiernas, pero consistentes; que no se deshagan. Reserva también.
QUINTO.- Vamos a por la cocción del pescado, que es lo más importante: cazuela grande con agua abundante, un buen puñado de sal, dos hojas de laurel y media cebolla. Deja que hierva un par de minutos para que el laurel y la cebolla infusionen el agua. Echa sólo dos tajadas de cada vez para no cortar el hervor y para poder identificar el punto de cada una. El rodaballo es un pez de carne prieta y por tanto tardará un poco más en cocerse que, por ejemplo una merluza o un bacalao fresco. Yo utilizo un pincho fino de brocheta y cuando atraviese el pescado sin dificultad, ya está hecho. Ten paciencia porque si lo pinchas muchas veces también te lo cargas… Saca las tajadas hechas y escúrrelas bien antes de pasarlas a la fuente.
SEXTO.- Cuando te falte poco para terminar de cocer todo el pescado, pon en una sartén aparte una cantidad generosa de aceite de oliva virgen extra. Fuego muy moderado y echa los ajos para que se vayan haciendo despacio. Si no queremos achicharrar los ajos, mucho menos el aceite. Un buen aceite de oliva muy caliente, deja de ser un buen aceite de oliva. Pierde su sabor afrutado tan característico, es mucho más indigesto y se destruyen muchas de sus magníficas propiedades.
SÉPTIMO.- Coloca en la fuente del pescado las patatas y los guisantes, también muy escurridos. Y cuando los ajos estén ya doraditos, apagamos el fuego y dejamos que enfríe un minuto para, a continuación, echar en la sartén una cucharada de pimentón dulce. Remueve y vierte esta ajada sobre el pescado, o bien sobre una salsera, y corriendo a la mesa.
El mayor inconveniente de este plato es que se nos queda frío enseguida, así que procura hacerlo casi todo al mismo tiempo y si ves que no puedes, enciende el horno a 45ºC y utilízalo como cámara de calor para la fuente del pescado mientras cueces el resto, pero no tardes porque se secará.
Y puesto que ninguno de los ingredientes de esta receta contiene gluten, es perfectamente apta para personas celíacas. H1705/R2604
INGREDIENTES: 4/6 alcachofas frescas, 6 dientes de ajo, 150 grs jamón serrano, pimentón dulce, aceite de oliva virgen extra y sal.
PREVIO.- Aunque las alcachofas ultracongeladas que podemos encontrar en las tiendas son de una calidad extraordinaria, las naturales en temporada son inmejorables así que puedes perder algo de tiempo pero vale la pena. Eso sí; tienen que ser muy frescas y que estén prietas. En cuanto al jamón serrano, pues cuanto mejor calidad más rico, pero yo creo que con un sobre de jamón normalísimo ya loncheado basta para un día de diario. Pero tenlo fuera del frigo para que se atempere.
PRIMERO.- Arranca las hojas una a una hasta que te quedes con el corazón. Verás que las hojas ya no se pueden arrancar fácilmente porque están muy pegadas y además, su color pasa del “verde alcachofa” a un amarillo clarito.
SEGUNDO.- Pela el rabito con un cuchillo pero no lo cortes. Limítate a quitarle la capa exterior que es más dura. Luego coloca la alcachofa tumbada sobre la tabla y corta toda la corona, es decir, la parte superior de las hojas, que también son muy bastas.
TERCERO.- A medida que vayas pelándolas, échalas en la olla express llena de agua a la mitad con sal. Esto lo hacemos para que no se nos oxiden. Y si vas a hacer muchas, frótalas con limón antes de echarlas al agua. Cierra la olla y ponla al fuego. Sigue las instrucciones del fabricante en cuanto al tiempo de cocción. La rápida, en posición II lo hace en unos 8 minutos. Abre la olla con precaución; pincha una alcachofa y si se atraviesa sin dificultad, añade agua fría para parar la cocción. Si por el contrario notas que está dura, cierra la olla otra vez y dale otro “empujón”.
CUARTO.- Mientras pasa el tiempo de cocción, aprovecha para pelar los ajos y cortarlos en láminas no demasiado finas.
QUINTO.- Trocea con las manos de forma irregular las lonchas de jamón y colócalas sobre una fuente donde te quepan las alcachofas. Haz una cama. Es importante que no esté frío para poderlo hacer bien.
SEXTO.- Escurre bien las alcachofas y colócalas sobre el jamón. Si es preciso, sécalas con papel de cocina.
SÉPTIMO.- En una sartén pequeña pon un dedo de aceite de oliva virgen extra, echa los ajos y ponle fuego no muy intenso. Lo mínimo para que el ajo se vaya friendo sin dejar que un aceite tan bueno se recaliente demasiado. Y cuando esté el ajo dorado, retíralo del fuego y agrega una cucharadita de pimentón dulce. Remueve y vuélcalo repartido sobre las alcachofas. H1705