FABADA TRADICIONAL

INGREDIENTES: Para 8 personas: 1½ kg. judión de la Granja, 3 chorizos asturianos, 3 morcillas asturianas, lacón, 4 cebollas, 2 cabezas de ajo, laurel, sal y agua mineral.

PREVIO.-  Lo primero que he de hacer es asumir mi propia contradicción entre la palabra «FABADA» del nombre de esta receta y el uso de judión de la Granja en vez de las fabas asturianas tradicionales que le dan su nombre. Lo acepto sin anestesia ni nada, pero esto es «cocina a mi bola»… Desde un inmenso respeto a este símbolo gastronómico asturiano, diré sencillamente me gusta más el resultado sin que pueda ponerle ningún «pero» a las auténticas, porque sería una osadía. Por otra parte, y conectado con esto mismo, he de decir que en el primer cuaderno tengo escrita la receta de “Fabada con codillo” cuyo guiso, como podéis ver, es mucho más elaborado. Lo del codillo es de mi cosecha pero el guiso es el que hacía mi madre y aún hace mi hermana Almudena. Es delicioso. Pero mis muchos años de “escaparme” a Asturias me han hecho probar una y mil fabadas hasta que he llegado a reproducir con cierta dignidad el guiso original que -para mi sorpresa- es simple, sencillo y mas asequible pues sólo se trata de cocer, cocer y cocer…. No hay sofritos ni caldos intensos ni nada de nada: cocer, cocer y cocer.  Y os aviso al principio: hacedlo la víspera!!. 

Vamos allá.

PRIMERO.- Pondremos las judías en agua mineral 16 a 18 horas antes para que se hidraten. No obstante, mira el tiempo de remojo recomendado en el paquete y procura atenerte a él. Y ya que estamos con las recomendaciones del envasador, fíjate bien en elegir unas judías cuya fecha de envasado sea lo más reciente posible. A poder ser de la cosecha del año.

SEGUNDO.-  Pondremos en el fondo de una olla grande las cebollas peladas enteras, las cabezas de ajos, el laurel, el lacón, los chorizos y las morcillas y sobre todo esto volcaremos las judías bien escurridas del agua de la noche. Llénala de agua mineral hasta que se cubran, incluso un par de dedos por encima de ellas. Encenderemos el fuego al máximo y tapamos.

TERCERO.- Durante este tiempo hasta que va tomando temperatura y alcanza su primer hervor, veremos que se crea una espuma blanca intensa en la superficie que debemos retirar lo más posible pues iremos eliminando al mismo tiempo muchas impurezas que suben y se adhieren a ella. También comprobaremos como va subiendo la grasa que empieza a expulsar el «compango» (es decir, los chorizos, morcillas, lacón, etc.).  Esta grasa hará cuerpo con la espuma y nos permitirá eliminar ambas a la vez. No se trata de retirar toda esa grasa, que es un alto porcentaje de la gracia de este plato, pero sí el exceso de ella. Además de quedar más saludable, tu digestión lo agradecerá.

CUARTO.-  Una vez desespumado lo más posible y eliminado el exceso de grasa, salaremos y dejaremos que hierva a fuego superlento. De  vez en cuando tendremos que romper el hervor a base de echarle agua fría por encima. A esto se le denomina “asustarlas” y su razón de ser es evitar que la piel de la faba se terse tanto que se rompa y despelleje. Frenando el hervor de vez en cuando, se hace más elástica y no pierden el pellejo afeando el  guiso.

QUINTO.- Ahora ya es cuestión de tiempo, paciencia, cariño y vigilancia. Moverlas de vez en cuando pero con un mimo extraordinario para que no se rompan y cuando lleve cociendo unos treinta  minutos, saca la morcilla porque se hace más rápido que lo demás y se rompería y desharía. Y si te ocurre, no creas que es un gran drama, porque es muy agradable encontrarte trocitos pequeños de morcilla en cada cucharada, pero lo suyo es conservarla entera y presentarla en rodajas.

A medida que las judías vayan haciéndose, hemos de ir controlando ya el punto de sal teniendo en cuenta que el lacón es ya saladito, y no nos pasemos en ningún caso porque no tendrá mucho arreglo.

SEXTO.- Cuando vaya quedando menos caldo, vuelve a testar el punto de sal con prudencia. Estamos con los últimos y definitivos toques…. Iremos probando de vez en cuando hasta que las judías estén tiernas y mantecosas. Ya habrán tomado sabor y sazón. 

SÉPTIMO.-  Como os dije al principio, no hemos hecho nada de especial. Solo cocer, cocer y cocer. Buen material y agua mineral, si en tu zona el agua es dura.  Si veis que al final le falta caldo, puedes añadir algo más de agua porquel o tolerará perfectamente. Y si es al contrario, podemos tomar algunas judías en una taza y aplastarlas hasta hacerlas una pasta que echaremos al guiso removiendo con sumo cuidado. Así espesará sin necesidad de harinas. Pero lo suyo es poner el agua justa al principio para que no haya que hacer ninguna de estas dos cosas. La experiencia te irá dando la medida apropiada.

OCTAVO.- Sacar el compango, cortarlo todo en trozos razonables y servirlos en plato aparte. Por supuesto no puede faltar un buen tinto y pan.  H0403/R1603/R2111

LENTEJAS ESTOFADAS CON CHORIZO

INGREDIENTES: Para 6 personas: 600 gr lentejas extra, 2 cebollas, 1 patata, 2 cabezas de ajo, 2 chorizos asturianos, 2 zanahorias, 2 pimientos verdes, vino blanco, 2 hojas de laurel, vinagre de jerez, perejil fresco, pimentón dulce, tomate frito, pimienta negra y sal.

PRIMERO.- De vísperas, se ponen las lentejas a remojo con abundante agua mineral salvo que utilicemos unas que no lo precisen, en cuyo caso nos saltaremos este punto, pero no olvides lavarlas.

SEGUNDO.- Picaremos muy fino dos cebollas, las zanahorias y los pimientos en cuadraditos pequeños, y seis dientes de ajo que echaremos a la olla con un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra y lo removeremos nuevamente junto a una cabeza de ajo limpia (sin pieles), el laurel, y el perejil. Rehogaremos unos 10 minutos. Salpimentar.

TERCERO.-  Agregamos ahora las lentejas  en la olla, a la que habremos puesto un chorrito de aceite, las removeremos bien y las tendremos rehogando con el sofrito un par de minutos.

CUARTO.- Añadimos el resto de los ingredientes, es decir el pimentón dulce, un chorro generoso de tomate frito, un poco de pimienta negra, perejil, un chorro de vinagre de jerez y otro de vino blanco. Remover y rehogar otro par de minutos.

QUINTO.- Mientras rehoga, pelaremos la patata y la añadiremos al guiso cortada en varios trozos. Removerlo todo.

SEXTO.- Añadir agua hasta que las supere en un 25%, sal y los chorizos enteros. Tapamos y mantenemos un hervor suave y constante. Remueve de vez en cuando. En unos 35 minutos estarán hechas y bastante espesas. Si las quieres algo más caldosas, añade más agua desde el principio o agrégala ahora -sin cortar el hervor- y rectifica de sal si fuera preciso.

EN OLLA EXPRESS.- Deberán hacerse a fuego muy lento para que no se peguen al fondo y se quemen porque si eso ocurre, tendrás que tirarlas. Con la pesa de la olla express (clásica) puesta tendrá que cocer durante unos 20 minutos. Y si es rápida, unos 8 minutos serán suficientes, pero es aproximado y cada olla tiene sus tiempos… por lo que debes guiarte por las referencias que te dé el fabricante.

Transcurrido el tiempo de cocción, abre la olla y comprueba si el caldo está trabado o, por el contrario,  más bien líquido. Si fuera éste el caso y las prefirieras algo más espesas, separa unas cuantas lentejas en una taza y hazlas puré para luego mezclarlo con el estofado. De este modo lo habremos espesado sin recurrir a harinas u otros ingredientes ajenos al propio guiso.

LENTEJAS CON ARROZ.-  Si las haces a olla abierta es más fácil. Cuando creas que van estando, pero aún las notas un poco “tiesas”, echa un puñado generoso de arroz y tenlo cociendo unos 15-18 minutos más. El resultado es magnífico y me transporta inevitablemente a mi niñez. Legumbres con cereales, cocidos cada uno en su punto. Pruébalo… H0201/R1511/R2202.

FABADA ASTURIANA CON CODILLO

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: 1 kg fabes asturianas, 2 cebollas, 1 cabeza de ajo, 5 hojas de laurel, 2 morcillas asturianas, 2 chorizos asturianos, 1 codillo salmuerizado, 1 tocino entreverado, 1 zanahoria, 1 hueso de ternera, aceite de oliva, agua mineral, perejil, pimentón dulce, sal, pimienta en grano, ½ vaso de vino blanco.

1) De vísperas, se ponen las judías a remojo con abundante agua mineral con la que, al día siguiente, daremos la primera cocción. Añadiremos  un poco de sal.

2) Haremos un caldo sabroso a base de un buen trozo de tocino entreverado, cascos de cebolla, una zanahoria, un poco de sal, un chorrito de aceite de oliva, laurel y un hueso de ternera.

3) Al tiempo que se hace el caldo o incluso el día anterior habremos de cocer el codillo salmuerizado para lo que lo pondremos en la olla express con agua que le cubra, granos de pimienta enteros, una cebolla entera, medio vaso de vino blanco y laurel donde lo tendremos de noventa a cien minutos.

4) En cazuela de barro y en el mismo agua en la que las judías han estado en remojo las pondremos a cocer solas a fuego vivo hasta que empiecen a hervir tras lo cual pasaremos a fuego lento. Una vez han hervido durante unos diez minutos tiraremos el agua para eliminar la espuma que ha provocado esta primera cocción y añadiremos agua mineral nueva hasta que cubra las alubias. Es de suma importancia que este agua sea fría.

5) Mientras cuecen las judías, haremos un guiso a base de cebolla, no demasiado aceite de oliva, ajo, perejil, una cucharada de pimentón dulce y algo de sal. Una vez listo lo reservaremos.

6) Añadiremos –ahora sí- dos cascos de cebolla, laurel y una cabeza de ajos. La cocción debe hacerse muy lentamente e iremos añadiendo el caldo que hicimos previamente a medida que, por la evaporación, lo vaya necesitando. De cuando en cuando, las “asustaremos” un poco echando un chorro de agua fría con objeto de conseguir una cocción más lenta lo cual nos asegurará una suavidad especial en las fabes. Removeremos y las probaremos con frecuencia tomando dos judías en una cuchara. Cuando estén casi cocidas, salaremos al gusto y agregaremos el codillo troceaado sin piel, las morcillas, los chorizos y el tocino entreverado así como el guiso que teníamos reservado. Es importante removerlas con sumo cuidado para que no se rompan, para lo cual utilizaremos una cuchara de madera al revés, es decir, con su parte convexa hacia arriba. La cochura habrá concluido cuando las fabes estén tiernas y suaves sin que lleguen a romperse o deshacerse.
Como todos los guisos, este plato alcanzará su mejor sabor al día siguiente.

COCIDILLO

INGREDIENTES: Para 5/6 personas ½ kg garbanzos extra, 1 chorizo asturiano ahumado, 1 morcilla asturiana ahumada, 1 trozo de lacón. Para el caldo: 1 trozo de pata de jamón o paletilla ibéricos (si puede ser), 2 caldos de carne sin gluten, 2 zanahorias, 1ó 2 pimiento verde de freir, 1 pimiento rojo, 1 cebolla, 2 cabeza de ajos, 50 cl. vino blanco.

PREVIO.- Esta receta es una simplificación del cocido madrileño cuya receta tienes también en este apartado. Es más sencillo, más rápido y menos aparatoso, para esas ocasiones en las que sólo hay que “cubrir el expediente”. Como ves, no lleva carnes a excepción del trocito de lacón.

PRIMERO.- Poner en remojo los garbanzos la víspera. Utilizaremos un recipiente grande para que podamos poner agua abundante para que se hidraten correctamente.

SEGUNDO.- Para hacer el caldo, echaremos agua en una olla express grande hasta cubrir la mitad de su capacidad.  La pondremos al fuego y meteremos en ella los caldos de carne sin gluten, el hueso de pata del jamón (pequeña, que sala mucho), las zanahorias en rodajas gruesas, los pimientos en dos o tres trozos, las cabezas de ajos entera y la cebolla cortada en dos mitades. Agregaremos el vino blanco y cerraremos la olla. Habremos de tenerla cociendo a fuego lento durante unos veinticinco minutos en olla express clasica tipo Magefesa y unos quince minutos en las ollas express súper rápidas. Ten en cuenta que esta receta es apta para celíacos sólo con echar un vistazo a los caldos de carne. La mayoría de los que hoy hay en el mercado son sin gluten, pero debes asegurarte o precindir de ellos.

TERCERO.-  Una vez hecho el caldo, apagaremos el fuego y abriremos la olla con mucho cuidado de no quemarnos con el vapor. Sacar y desechar los huesos de jamón porque seguirían aportando sal y sabor intenso, y creo que ya es bastante. 

CUARTO.-  Ahora encenderemos el fuego de nuevo con la olla abierta ya que debemos mantener el hervor del caldo. Esto es así porque los garbanzos son una de las pocas legumbres que se echan  en caliente. 

QUINTO.-  Meter los garbanzos ya hidratados tras el remojo en una red de hilo al efecto junto con el chorizo, la morcilla y el lacón, y aquella en la olla. Cerrar la olla y tenerla cociendo con la pesa puesta durante unos 50 minutos en clásica y unos 40 minutos en olla súper rápida. No obstante estos tiempos, he comprobado que si lo tenemos un ratito más cociendo lentamente, el resultado son unos garbanzos tiernos como la mantequilla. Realmente, vale la pena. Prueba y decide.

SEXTO.- Una vez retirado del fuego y abierta la olla, dejaremos que repose un rato y sacaremos la malla de garbanzos que pondremos en una fuente. Recuperaremos también el chorizo, la morcilla y el lacón. Trata con mimo la morcilla porque se deshatá con nada que la manipules, pero si es así, te aseguro que te encontrarás sus miguitas en cada cucharada y la percibirás. Tomaremos otro recipiente donde echaremos el caldo previamente colado.

SÉPTIMO.- Servir los garbanzos con el caldo en sopa a la que puedes añadir un puñadillo de fideo cabellín o no. También es un placer tomar el caldo por separado y luego los garbanzos agregándoles un poco de aceite de oliva virgen extra y un chorrito de vinagre de jerez.Cuestión de gustos o de costumbre. H0301/R1612/R2409

MI ENSALADA FAVORITA

INGREDIENTES: para 3/4 personas: 125 gr. canónigos, 12 langostinos crudos, 200 grs gulas, 100 grs salmón ahumado, mozzarela fresca, 6 dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra, vinagre de jerez, orégano, cayena molida, perejil picado, laurel, pimentón dulce, sal.

PRIMERO.- Cocer los langostinos en un cazo con dos o tres buenos puñados de sal y dos hojas de laurel. No estarán en el agua más de un minuto así que no tengáis miedo con la sal ya que no les dará tiempo a absorberla en exceso. Sacarlos y enfriarlos rápidamente en agua fría con hielo durante 5 minutos para que dejen de hacerse y poderlos pelar con más facilidad, lo que haremos a continuación. Cortarlos por la mitad y reservar. Obviamente, puedes optar por comprar los langostinos ya cocidos y ahorrarás tiempo y trabajo.

SEGUNDO.- Picaremos los ajos extremadamente finos y los pondremos a confitar en aceite de oliva virgen extra. La clave está en que la temperatura del aceite nunca sea fuerte, es decir, que deberá permanecer a la mínima temperatura posible pero manteniendo el hervor y que notemos que se van haciendo. No hay prisa porque confitar es freír a baja temperatura. De este modo conseguimos que el aceite no se recaliente demasiado ni pierda sus propiedades, aroma y sabor. De vez en cuando le daremos a la sartén movimientos circulares para que ese aceite tibio vaya impregnándose del sabor del ajo, el cual debe cocinarse despacio, reblandeciéndose pero sin tostarse. 

TERCERO.- Echar dentro los langostinos y remover de vez en cuando hasta que tomen su color anaranjado. Reservar. Si estuvieran ya cocidos, pélalos y échalos al aceite una vez el ajo esté cocinado. Apaga el fuego y reserva.

CUARTO.- Extenderemos las gulas sobre un paño de cocina y las salaremos ligeramente. Hacedme caso cuando yo, que soy muy amigo de la sal, digo que saléis “ligeramente”.

QUINTO.- Tomaremos tres cucharadas del aceite de ajo y las pondremos en una sartén a muy baja temperatura. Echaremos las gulas y removeremos con cuidado. Solo pretendemos que se rehoguen en un aceite templado. Dejar enfriar y reservar.

SEXTO.- Cortar el salmón en trozos del tamaño de un sello de correos y la mozzarela en unas cinco o seis rodajas no muy gruesas. Reservamos. Ahora recuperamos el aceite de ajo con un colador. Los langostinos, impregnados de los trocitos de ajo fritos, quedarán en él y también reservados. Pero también puedes sacar los 12 langostinos y dejar los ajitos en el aceite para que formen parte de la vinagreta.

SÉPTIMO.- Haremos la vinagreta con el aceite de ajo al que echaremos media cucharadita de pimentón dulce, perejil picado, algo de orégano, un chorro de vinagre de jerez y una cantidad moderadísima de cayena molida. Mover intensamente con la varilla hasta que emulsione lo más posible.

OCTAVO.- Pues ya solo nos queda montar la ensalada. En una fuente alargada haremos una cama con los canónigos en crudo, limpios y sin sal. Mezclaremos bien las gulas con el salmón y lo volcaremos en sentido longitudinal a la fuente. Coronaremos con varios montoncitos de langostinos y decoraremos con las rodajas de mozzarela.

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Servir la vinagreta aparte. No hace falta sal. Veréis qué bien combina todo, especialmente la gula con el salmón. Esta ensalada es apta para celiacos al no contener gluten ninguno de sus ingredientes. H1303/R2511

ENSALADA DE ROQUEFORT

INGREDIENTES: Para 2 personas: ½ lechuga, 100 gr. queso roquefort, 1 lata de anchoas en aceite de oliva, 8 dientes de ajo,  vinagre de jerez, aceite de oliva virgen extra y sal.

PRIMERO.- Se lava bien la lechuga y se corta en tiras finas, tal y como haríamos para un cocktail de gambas. La centrifugaremos para que elimine el agua por completo y la reservaremos.

SEGUNDO.- Salaremos muy ligeramente ya que más adelante agregaremos las anchoas que son bastante saladas.


TERCERO.- Trocearemos el queso en pedazos del tamaño aproximado de un garbanzo. No los haremos más pequeños pues se desharían al remover. Agregar a la fuente de la lechuga y mezclar.

CUARTO.- Cortaremos las anchoas en trozos no mayores de medio centímetro y las echaremos en la fuente procurando repartirlas por todas partes ya que tienden a pegarse entre ellas y a apelmazarse. Los filetes de anchoa deberán ser conserva en aceite de oliva y de cierta calidad.

QUINTO.- Rociaremos todo con vinagre de jerez aunque sin exagerar ya que ningún sabor debe dominar sobre los demás de tal forma que los anule.  Es más, no exageremos con ningún ingrediente pues todos tienen un intenso sabor. Las cantidades que indico son bastante grandes, por lo que debéis tender a reducirlas más que a aumentarlas. En todo caso… para gustos los colores.

SEXTO.- Poco tiempo antes de servirla, regaremos la ensalada con un hilo fino de aceite de oliva virgen extra y removeremos todo con sumo cuidado para que la lechuga no se quede lacia; y procurando no dañar las anchoas ni el roquefort pues ambos  ingredientes tienden, por un lado a hacerse pasta; y por otro, como ya hemos dicho, a apelmazarse unos trozos con otros. Por tanto, procuraremos separarlos. Pon muy poco aceite.

SÉPTIMO.- Y por último, picaremos los dientes de ajo en trozos muy pequeños o finas lonchas y los doraremos en aceite de oliva a temperatura lo más baja posible, tras lo cual, los echaremos con algo del aceite (muy poco) sobre la ensalada, procurando que quede bien repartido y removerlo un par de veces o tres con dos cucharas. Se debe comer enseguida. H1301/R2207

ENSALADA DE POLLO EN ESCABECHE

INGREDIENTES:  15/20 muslitos de pollo más ingredientes del escabeche (ver perdices escabechadas), 1 lechuga, 120 grs nueces peladas, 100 grs piñones pelados, 1 rulo de queso de cabra, crema de vinagre de módena y sal.

1) Escabechar los muslitos siguiendo la receta de las perdices. En olla Express normal unos doce minutos. Si es olla rápida, no más de nueve.
2) Sacar los muslitos de la olla y dejar enfriar. Colar la salsa y ponerla de nuevo al fuego para que reduzca.
3) Deshuesar los muslitos y retirar también la piel. Eliminaremos también ternillas y tendones de forma que quede únicamente carne magra.
4) Ya en cada uno de los platos de los comensales haremos una cama de lechuga ya salada, cortada en pequeños trozos,  bien lavada y mejor secada.
5) Sobre la lechuga iremos componiendo el plato. Así, colocaremos –con cierta gracia- los trozos de pollo correspondientes a cada comensal (3 muslitos aprox.).  
6) Retirar la olla del fuego, y dejar templar la salsa en una salsera.
7) Iremos echando las nueces ligeramente troceadas y los piñones procurando que queden bien repartidos. Esto es más sencillo si lo dejamos caer desde cierta altura.  
8) Colocaremos dos rodajas de rulo de queso de cabra encima del pollo y echaremos un ligero chorro de crema de vinagre de Módena en sentido circular tal y como he hecho en la fotografía. Tiene la misión de ser decorativo y le da al mismo tiempo un aroma espectacular que casa a la perfección con el escabeche.
9) Por último, abrimos dos opciones: una es rociarlo con una buen aceite de oliva virgen extra que aportará aroma, sabor y suavizará la carne de pollo, de por sí algo seca. Y otra, batir la salsa del escabeche que hemos tenido reduciendo y enfriando y rociar igualmente el plato. Nunca en exceso pues mataríamos el sabor de la mayoría de los ingredientes.
10) Se sirve frío o ligeramente templado.

ENSALADA DE ENDIBIAS

INGREDIENTES: 4 endibias, 1 pimiento verde grande (de asar), 2 pepinos, 1 lata de maíz dulce, 1 manzana, 150 grs jamón york, 150 grs queso de bola, sal, orégano, albahaca, vinagre de jerez, ketchup, perejil picado, mahonesa, media copa de Jerez seco.

PRIMERO.- Parece como si hacer ensaladas no fuera propiamente cocinar. Tal vez porque no interviene el calor del fuego para ello; tal vez porque sólo consiste en mezclar y revolver; o tal vez por la suma de ambas. Pero lo cierto es que no es nada fácil dar con el punto adecuado en el que todos los ingredientes “participan”, pero ninguno de ellos “gana”. En efecto, esa mezcla de aromas y sabores, cada uno en su proporción y, sobre todo saber elegirlos, no es una tarea sino una habilidad que no todo el mundo tiene. Mi cuñada Natascha es una de las “elegidas” en esta materia. Con el paso de los años y a base de muchísimas comidas en su casa, se han hecho famosas sus ensaladas y, desde luego, con motivo. ¡¡Va por ti,  maestra!!

SEGUNDO.- Teniendo en cuenta que, tanto la endibia (que también puede escribirse con «v», segun la Real Academia Española de la Lengua) como la manzana, se oxidan muy deprisa en cuanto se cortan o pelan, por lo que las dejaremos para el final y empezaremos por pelar los pepinos y cortarlos en cuadraditos muy pequeños. Es una labor de paciencia y poco más, pero no olvidéis probar los pepinos una vez pelados y antes de cortarlos porque si es de los que amargan, podemos ir tirando la ensalada a la basura.  Échalo a la ensaladera y reserva.

TERCERO.- Ahora haremos lo propio con el pimiento. Prefiero usar el grande (de asar) porque es muchísimo mas carnoso y más dulce que el italiano (de freír). No obstante, parte del amargor que aún pueda tener está en esa especie de rebabas blancas que tiene por dentro y que eliminaremos.

CUARTO.- Turno ahora del jamón y del queso. Para el primero, podemos comprar en la charcutería una loncha gruesa o recurrir a esas “salchichas” que se cortan en rodajas. Tanto el queso como el jamón lo cortaremos en cuadraditos de tamaño similar a los ingredientes anteriores, incluso algo más pequeños. Mira la foto.

QUINTO.- Incorporaremos ahora el maíz y empezaremos a cortar las endibias cada una de ellas en cuatro partes longitudinales y luego éstas en trozos pequeños que echaremos a la ensaladera. Le quitaremos el corazón a la manzana con la famosa “herramienta para quitarle el corazón a las manzanas” que tenemos en todas las casas, la pelaremos y la cortaremos igualmente en cuadraditos. Es muy importante que todo esté bien escurrido para que no nos licúe demasiado la salsa que empezamos a hacer a continuación.

SEXTO.- Vamos con la salsa rosa. En un bol echaremos mahonesa. Si es casera, mejor hacerla de aceite de girasol para que salga blanquita y con un sabor menos intenso que el de oliva. Sobre ella echaremos ketchup (a ser posible, sin azúcares añadidos). Las cantidades van en gustos pero hemos de ser fieles con la receta. A mí me gusta con algo menos de ketchup, y por tanto, no saldrá tan rosa. Remover enérgicamente con la varilla y añadir un chorrito de vinagre y media copa de Jerez seco. Volver a remover hasta que todo emulsione en una crema homogénea. Añadir un poco de sal, perejil picado, albahaca y algo de orégano para darle aroma. Remover bien hasta que todo se impregne bien de la salsa.

SÉPTIMO.- Una vez homogeneizada la salsa, echaremos sobre la ensalada un par de cucharones. Mezcla bien, y si crees que le hace falta, echa algo más. Pero no abuses porque resultará muy pesada de digerir.

OCTAVO.- Cubrir la fuente con film de cocina o una tapa y enfriar en la nevera. Esta receta es apta para celiacos ya que ninguno de sus ingredientes contiene gluten , ni siquiera trazas de él por `posible contaminación cruzada. H1303/R2508

TOMATES A LA MEDITERRANEA

RECETAS EN REVISIÓN INGREDIENTES: 4 a 6 tomates grandes, 2 huevos, 4 latas de atún en aceite, 1 bolsa de aceitunas sin hueso,  ½

cebolla, 2 dientes de ajo, salsa de yogur o mahonesa,  sal, orégano, vinagre.

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PRIMERO.- Se lavan los tomates y se les corta una primera rodaja no muy gruesa, pero que incluya el pedículo en su totalidad. 

SEGUNDO.- A continuación los vaciaremos con ayuda de una puntilla afilada y una cucharilla. Los salaremos ligeramente por las paredes en su interior y los pondremos boca abajo unos minutos para que escurran. 

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TERCERO.- Pon a cocer los huevos durante diez minutos. Y mientras tanto, picamos lo que sea aprovechable de las rodajas que hemos cortado al principio y lo echaremos al vaso batidor junto con el relleno vaciado de los tomates y aliñado con orégano, pimienta negra molida, comino molido, sal y un chorrito de vinagre. Bátelo ligeramente y vuélcalo en un colador grande y pon éste sobre un bol para que escurra todo el  líquido.

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CUARTO.- Pica muy finamente la cebolla y los dientes de ajo. Una vez cocidos y pelados los huevos, los cortaremos por la mitad en sentido longitudinal y les sacaremos la yema, que reservaremos. Pica muy bien las claras. Corta cada una de las aceitunas en cuatro (guárdate dos o tres para decorar) y añádelas junto con el atún al colador para que escurra. 

QUINTO.- Todo el jugo que hemos recogido en el bol y que no nos servirá para este plato, es en su mayor parte agua procedente de los tomates y aliñado, así que no lo vayas a tirar. Yo me lo bebo directamente pero puedes guardarlo para hacer una vinagreta o para un guiso.Y ya que tenemos el bol libre del líquido, lo usaremos para mezclar bien en él el contenido del colador, la cebolla con el ajo y la clara de huevo picada. Mezcla bien.

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SEXTO.- Haz una salsa de yogur o una mahonesa (a tu elección) y añade al bol unas tres o cuatro cucharadas, mezclándolo todo de nuevo. No conviene poner demasiada salsa porque se hará muy pesado de comer. Y en todo caso, guarda un poco para decorar.

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SÉPTIMO.- Ya sólo nos queda rellenar los tomates con una cucharita, compactando bien para que se llenen del todo. Pon un poco de salsa de yogur o mayonesa como copete, ralla sobre ella un poco de yema de los huevos que hemos cocido y coloca media aceituna sobre cada uno de los tomates.

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Es muy probable que nos sobre pasta de relleno, a la que podemos añadir las yemas de los huevos cocidos.  Probarlo untado generosamente entre dos rebanadas de pan de molde. ¡Un sandwich vegetal fantástico! R1605

PIPIRRANA DE PULPO

INGREDIENTES: 2 pulpos blancos de 700 grs. cada uno, 6 tomates, 3 pimientos, 1 cebolla grande, laurel, vinagre de jerez, aceite de oliva virgen y sal.

1) Los pulpos blancos son de una calidad inferior a los pulpos rosados normales. Además de por su color, se distinguen de los otros en que sólo tienen una fila de ventosas en sus tentáculos en vez de las dos que tienen los tradicionales. Son mucho más duros así que la cocción debe ser algo más agresiva.

2) Se lavan bien los pulpos, especialmente las ventosas y se le da la vuelta a la cabeza para quitarles las tripas.

3) En una olla express pondremos agua a hervir con laurel. No añadiremos sal. Una vez rompa el hervor, tomaremos los pulpos por la cabeza y, sin soltarlos, los sumergiremos en el agua unos tres segundos y los volveremos a sacar. Comprobaremos como los tentáculos se retuercen y se ensortijan unos en otros. Repetiremos esta operación unas tres o cuatro veces, esperando en cada una de ellas a que el agua vuelva a hervir.

4) Dejarlos en la olla definitivamente y poner un trozo de cobre.  Cerrar la olla, poner la pesa y dejar cocer unos treinta minutos. Normalmente, saldrá mas duro que el otro tipo de pulpo pero para este plato resulta mejor.

5) Mientras cuece el pulpo, cortaremos en trozos muy pequeños los tomates, los pimientos y  la cebolla y lo echaremos en un bol grande.

6) Cuando esté el pulpo, abrir la olla, y dejarlo enfriar para facilitar su corte. Una vez frío lo cortaremos en trozos algo más grandes que el resto de ingredientes para que destaque y los echaremos al bol.

7) Lo aliñaremos todo con sal, vinagre de jerez (no demasiado) y aceite de oliva virgen extra.

8) Remover repetidas veces para que cada uno de los ingredientes se empape del aliño y para que añadan a él sus respectivos jugos y sabores.  Enfriar ligeramente y servir.