TAJINE DE POLLO (BÁSICO)

INGREDIENTES:  6 contramuslos de pollo abiertos, 3 zanahorias, 2 patatas, ras el hanout, sal, aceite de oliva virgen extra, cous cous, caldo de pollo o agua.

PREVIO.- El tajine es esa cazuela generalmente redonda y de poco fondo con una gran tapa cónica que venden a pie de carretera por todo Marruecos. Sirve para hacer multitud de guisos con carne (pollo, ternera, cordero) y verduras. Yo he tenido ocasión de probarlos allí en muchas ocasiones y cada uno es distinto del anterior, pero a cuál más sabroso. La forma cónica de su tapa sirve para mantener una altísima temperatura constante y para retener el vapor de forma que conserva la humedad y la carne nunca se seca, a pesar de lo cual, queda tan tierna que se deshuesa con solo tocarla. Ya los iremos haciendo poco a poco. Pero hoy vamos a probar el tajine en su más simple esencia. Sin salsas. Vamos a hacer comida al vapor enormemente jugosa y aromática… muy aromática.

PRIMERO.- No es muy importante qué pieza de pollo usemos. Lo común es poner un pollo entero en trozos no muy grandes, pero yo voy a utilizar contramuslos, que los abriremos por la mitad y le quitaremos el hueso principal. Con cuartos enteros tambien sale genial.

SEGUNDO.- No he hablado aquí del “ras el hanout” pero me remito a lo dicho en la receta del Cous Cous. Se trata de la mezcla de especias más característica de la cocina marroquí, que varía en cuanto al número y cantidad de los ingredientes según por la zona del país por la que te muevas, pero he de decir que el resultado siempre es de tal intensidad de aromas que no sabría yo distinguirlas. Esta mezcla la compré en la zona de Ksar el Kebir (Alcazarquivir).

TERCERO.- Salaremos el pollo y lo especiaremos ligeramente con el “ras el hanout”. Es muy potente, así que no te pases. Luego metemos todas las tajadas en una bolsa de plástico y agregaremos un poco de aceite de oliva virgen extra. Anudamos la bolsa y nos dedicaremos durante un par de minutos a manosearlo todo desde fuera, dándole vueltas y agitándolo de forma que se reparta bien el aderezo.

CUARTO.- Untaremos de aceite de oliva virgen extra con una brocha el fondo de la cazuela del tajine y colocaremos el pollo. Cortaremos las zanahorias en ruedas o bastoncitos y las patatas tronzadas  que distribuiremos por encima de la carne y por los huecos que vayan quedando. Y por último, echaremos desde arriba un poco más de la mezcla de especias.

QUINTO.- Agregar un vaso de caldo de pollo o simplemente agua y poner al fuego vivo con su tapa. Veréis que tarda en coger temperatura, pero te aseguro que será muy alta y constante. Pon el fuego al mínimo y tenlo así unos 25 minutos.

SEXTO.- Procura no andar abriendo y cerrando porque se te escapará el vapor y perderás temperatura. No obstante, no hay otra forma de comprobar el punto de cocción así que cuando pase el tiempo, ábrela hacia ti para que el vapor salga por detrás o te abrasarás la mano. Pincha la carne y si está tierna lo vas a notar sin duda. No apagues aún y ponle una cucharada sopera por ración de cous cous y vuelve a cerrar. En cuanto tome de nuevo vapor y temperatura, la sémola se hará en unos 3-4 minutos. Apaga, abre, deja reposar y a servir. Y si te apetece seguir las costumbres del lugar, en Marruecos todos comen de la fuente y con la mano(la derecha). H1510/R2401

PASTEL DE SALMON AHUMADO

INGREDIENTES:  350 grs salmón ahumado, pan de molde sin corteza, 100 grs de pepinillos en vinagre,  media cebolleta, 350 grs de palitos de cangrejo (surimi), mahonesa. Opcional: 50 grs de pimiento morrón.

PREVIO.- Este pastel es sencillísimo de hacer. Todo en frío. Sólo hace falta un mínimo de habilidad, y para evitar problemas de última hora, saca el salmón de la nevera una media hora antes de empezar para que podamos separar sus finas lonchas.

PRIMERO.- Tomamos un molde tipo plumcake.  Yo lo he llegado a hacer en molde de aluminio, de acero antiadherente extensible o de silicona. Cada uno tiene su modo de hacer las cosas. En este caso, tomamos el de aluminio y con las manos bien limpias, engrasaremos el fondo y las paredes con un poco de mantequilla o margarina. Poca cantidad, que no se vea blanquecino sino transparente.

SEGUNDO.-  El siguiente paso es más fácil aún. Picaremos el surimi, el salmón, la cebolleta y los pepinillos en trocitos muy pequeños. Pon estos últimos en un colador pequeño para que escurran. Echaremos todo en un bowl; pondremos unas tres o cuatro cucharadas de mahonesa (casera o de bote… vosotros veréis. Por comodidad, la comprada, pero la casera es de un sabor inigualable). Eso sí, para este plato monta la mahonesa con aceite de oliva muy suave o incluso de girasol. No queremos sabores ni aromas que nos tapen el que da el salmón. Mezclarlo todo bien hasta que se haga una pasta de relleno compacta, como la de la foto.

TERCERO.- Con sumo cuidado y un cuchillo de hoja muy delgada, separaremos las lonchas de salmón del blister. Ya sabéis que la grasa de este pescado hace que se peguen unas a otras y a veces cuesta hasta buscar la línea que separa una de las demás, así que conseguir separarlas sin que se rompan no es tarea fácil.

CUARTO.- Se trata de cubrir el fondo del molde con una capa completa de salmón. No deben montarse unas lonchas sobre otras más que lo imprescindible ya que no se trata de crear una gruesa capa, sino de que cubra todo el fondo que luego será la parte superior. Vamos, lo que el caramelo líquido es a un flan.

QUINTO.- Sobre esa fina capa de salmón pondremos otra capita de mahonesa muy bien extendida y encima de ella iremos poniendo ya un piso de pan de molde.  Cortaremos las rebanadas a medida, teniendo en cuenta que  el molde es más estrecho en el fondo que en la parte superior. Ahora venden el pan sin corteza en rollos largos para poder hacer así los pisos con una sola pieza, pero no es necesario en absoluto.  Presionar ligeramente sobre toda la superficie del pan para ir compactando todo lo que vamos dejando debajo.

SEXTO.- Momento de poner la primera capa de nuestro relleno.  Que tenga un grosor de algo menos de un centímetro. Compactaremos bien con la parte convexa de una cuchara sopera, particularmente por las esquinas y bordes, procurando que tenga una altura uniforme por toda la superficie.

SÉPTIMO.- Nueva capa de pan, presionando con cierta fuerza. Repetiremos el proceso hasta tener un mínimo de dos capas de relleno y terminando con una de pan. Tres capas también está bien aunque será bastante alto.
Pues ya lo tenemos. Pero tan importante es la compactación de todo, que no me basta con haberlo repetido varias veces, sino que ahora cubriremos el contenido del molde con papel de aluminio, papel film o de cualquier otra forma (que sea extremadamente higiénica) para poder poner peso sobre el pastel. Yo pongo un brik de litro y cosas así. No es capricho; el pan de molde puede abrirse y el relleno, particularmente el pepinillo, que es duro y tiende a salirse, dejando huecos. Por eso, si ponemos peso mientras enfría, ayudará muchísimo a tener un desmoldado sin sustos. A la nevera!!.

OCTAVO.- Tras unas horas,  sacar del frigorífico  y esperar unos 5 minutos para que pierda el frío intenso. Así la grasa del salmón y la mantequilla del molde se licuarán un poco, de forma que desmoldar no debe ser un problema, aunque esta operación genera casi siempre bastante estrés.  H1510/R2112

BABA GANOUSH

INGREDIENTES:  3 berenjenas, 3 dientes de ajo,  1 limón, 2 cucharadas soperas de tahina, 120 ml aceite de oliva virgen extra, media cucharadita de comino molido, pimienta negra molida, pimentón dulce y/o picante  y sal.

PREVIO.- El Baba Ganoush es una pasta hecha a base de berenjena que es originaria de Oriente Medio o para ser más precisos, del Mediterráneo más oriental. Líbano, Siria, Israel… yo la he probado concretamente en un restaurante libanés de Tel-Aviv, por lo que tampoco podría distinguir la variedad israelí de la libanesa. Tiene un sorprendente parecido con el tradicional Hummus en textura, color y hasta en su sabor pero le gana la batalla a éste en dos aspectos: no es tan calórica y se digiere sin problemas.  Exquisita en todo caso y un entrante excepcional. Es saludable, barata y sencillísima de hacer.
PRIMERO.- Enciende el horno a 200ºC. Y ahora, mientras se calienta, lavamos las berenjenas y las secamos para, a continuación cortar sépalos y pedúnculo (el tallo y las partes verdes por las que se une a la mata).

SEGUNDO.- Cortarlas por la mitad longitudinalmente y con un cuchillo o punta corta hacemos un corte en la pulpa todo alrededor como si fuéramos a vaciar ésta, y otros en cuadrícula. Su objeto no es otro que facilitar su cocción y su vaciado posterior. Echaremos un hilo de aceite de oliva por su superficie, procurando que entre en las ranuras que hemos hecho antes.

TERCERO.- Meterlas en el horno a media altura y bajar su temperatura a 180ºC. Estarán correctamente asadas en unos veinte o veinticinco minutos. Mira la foto porque debe tener ese aspecto tostado sin llegar a quemarse. Pero como cada horno es un mundo, lo mejor es que pinchéis la pulpa con un tenedor de forma que si entra sin ninguna dificultad, es que están listas. Sácalas del horno y deja que enfríen.

CUARTO.- Con ayuda de una cuchara, vacíalas una a una, procurando sacar toda la pulpa. Lamentablemente, la piel no nos sirve en este caso. Búscale otros usos o deséchala. Lo mismo digo respecto a su gran cantidad de jugo. Confieso que las pieles no suelo usarlas pero jamás he tirado ese juguito que es tan aprovechable en casi cualquier salsa o guiso.

QUINTO.- Pon toda la carne de las berenjenas en un colador sobre un plato y deja que escurran bien.

SEXTO.- Ahora ya solo es cuestión de batir y aliñar con medida. Pon las berenjenas y los dientes de ajo en el vaso batidor o Thermo, o lo que tengas y dale caña…. y a medida que se va haciendo  el puré, vas añadiendo las dos cucharadas soperas de tahina. Este es el ingrediente clave, desde mi punto de vista. Le da ese sabor a fruto seco tan característico. La tahina no es más que una pasta de sésamo, con su aceite y todo. Y asumámoslo… rico pero supercalórico.

SÉPTIMO.-  Exprime el zumo de un limón (no muy grande) y  añádelo junto a la sal, la pimienta negra y el comino. Batir bien para que  todo se mezcle y ahora, iremos echando el aceite de oliva con un hilo muy fino mientras batimos para que vaya emulsionando y haciendo cuerpo con la pasta. Notaremos que todo toma una textura más suave y un color mucho más claro. Está listo. Solo nos queda enfriarlo.

OCTAVO.- Una vez frío,  lo serviremos en una cazuelita de barro o un cuenco pequeño. Lo adornaremos con un finísimo chorrito de aceite de oliva virgen extra y un poco de pimentón. Ya va en gustos si lo quieres dulce, picante, mixto o ahumado. Hombre, conviene no pasarse de pimentón, y mucho menos del picante, para poder apreciar el sabor y el aroma del Baba Ganoush. Servir con palitos de zanahoria, aunque cualquier snack salado, pan, piquitos, patatas chips….  irá estupendo. H1509/R2106

CALAMARES EN SALSA AMERICANA

INGREDIENTES: Para 6 personas: 2 kg de anillas de calamar (o de pota, que es más asequible),  3 cebollas, 8 dientes de ajo, 6 tomates maduros, 15 cl de brandy, 1 vaso de vino blanco, 1-2 cayenas, pimienta negra molida, 2 hojas de laurel, 1 chorro de tomate frito, aceite de oliva virgen extra, sal, perejil , 1 cucharadita de azúcar, 4 tazas de  arroz Basmati.

PRIMERO.- Picaremos fino las cebollas y las pondremos a pochar con aceite de oliva en una cazuela grande (donde acabarán los calamares). Trocearemos los ajos y los añadiremos junto con el laurel y el perejil picado fino.  Fuego lento y removiendo de vez en cuando. Que no se queme porque queremos la cebolla transparente, no frita.  Salpimentar y añadir la cayena picada. Eso dará el picante al guiso…. porque la salsa americana es picante. Pero como siempre, esto ha de ir en gustos, así que quedáis advertidos. Desde mi punto de vista, un mínimo de picante tiene que llevar.

SEGUNDO.-  Mientras se va pochando la verdura para la salsa muy despacio, aprovecharemos este tiempo muerto en comprobar si  las anillas de calamar ya no tienen el trocito de pluma en su cara interna. Para los menos versados, aclaro que la pluma es esa especie de espina dorsal que el calamar lleva en su interior con aspecto de plástico duro transparente. Las anillas compradas son calamares congelados en altamar y cortados en anillas con sierra en el propio barco que los captura. En muchos casos, el proceso de elaboración de estas anillas en los pesqueros incluye la eliminación de la pluma, pero lamentablemente, hay otros en que no, por lo que cada anilla congelada lleva su trocito de pluma que es imprescindible eliminar para no estropear el guiso. Para ello llenaremos de agua el fregadero limpio  e iremos revisando cada anilla una por una para quitar el trocito de pluma.  

TERCERO.- Una vez tengamos la cebolla tierna y transparente, añadiremos un poco más de aceite si fuera preciso… insisto; sólo si fuera preciso… Subiremos el fuego un momento y  echaremos los tomates cortados en taquitos lo más pequeños posible. Bajar otra vez el fuego al mínimo cuando recupere el hervor o empezaréis a comprobar cómo hierve la salsa de tomate; cómo salpica y cómo quema. Tendrán que freírse para terminar convertidos en salsa de tomate a base de pochar  y pochar, remover y remover.  Echaremos una cucharadita de azúcar para matarle la excesiva acidez que aporta el tomate.

CUARTO.-  Cuando el tomate haya reducido considerablemente su volumen y tenga una textura más bien  cremosa, subiremos el fuego por un momento mientras echamos el brandy y removemos bien para que mezclen los sabores mientras evapora su alcohol. Hay quien en este momento lo flambea, pero yo prefiero que los azúcares del alcohol queden en el guiso. Tras unos 2 minutos a fuego fuerte, volvemos a bajarlo removiendo con frecuencia.

QUINTO.- Buscar las hojas de laurel y retirarlas del guiso para batir bien la salsa hasta que quede uniforme, bastante espesa, casi una pasta y de color anaranjado. Volver a echar el laurel. Como podéis imaginar, hemos retirado el laurel para que no se rompa al batir la salsa ya que nos dejaría todo lleno de trocitos duros de hoja, como hebras que serían tan desagradables en la boca como las espinas del pescado o -ya que estamos- como los trocitos de pluma del calamar que con tanto esfuerzo hemos eliminado al principio.

SEXTO.-  Es la hora del calamar. Sube el fuego e incorpora las anillas al guiso. Echa un chorro generoso de tomate frito y un vaso de vino blanco. Remueve y rehoga hasta que la salsa empiece a hervir. Ahora es el momento de bajar el fuego otra vez y dejar que los calamares aporten su mucha agua (y su sabor) al guiso. No añadiremos más porque con la que ellos suelten será suficiente. Es más; habrá que dejar que reduzca para que la salsa quede trabada sin necesidad de espesantes. Tiempo de cocción?… ya me conocéis; ve probando hasta que el calamar esté tierno. Unos veinte minutos…no sé.  Remueve frecuentemente para que no se nos agarre al fondo de la cazuela y procura que reduzca hasta que sea una salsa consistente.

SÉPTIMO.- Una vez comprobemos que están en su punto, rectificamos de sal y apagamos para pasar a hacer la guarnición de arroz:  Mientras reposa el guiso, pon en una olla un fondo muy pequeño de aceite de oliva, un diente de ajo troceado y laurel. Cuando el ajo comience a dorarse, echaremos cuatro tacitas de arroz Basmati para 6 comensales y removeremos enérgicamente con una cuchara de madera. Se trata de que todos los granos de arroz se impregnen del aceite para, de forma inmediata, añadir tres tazas de agua por cada una de arroz. Remover y esperar a que hierva. La ración normal de arroz por persona suele ser de 90-100 gramos, es decir, una taza, pero como va a ser de acompañamiento, lo dejamos en cuatro.

Bajamos el fuego  sin que pierda el hervor y coceremos por unos 14-15 minutos. Con los arroces, el tiempo sí es esencial, así que… cuidadito y cíñete a las instrucciones del paquete.  Éste en concreto es un arroz muy aromático, esponjoso  y absorbente. Ideal para “bañarlo” en la salsa americana y no lo cocemos en caldo sino en agua  para que sólo sepa a eso… a nuestra salsa.

OCTAVO.-  Servir  los calamares con generosa cantidad de salsa. Dos o tres  cucharadas de arroz. Mezclar y listo. H1509/R2111

FLAMENQUINES

INGREDIENTES:  Para 6 unidades: 6 lonchas de jamón York de unos 3 mm de grosor, 6 lonchas de queso Havarti, 6 lonchas de bacon ahumado, pan rallado, 2 huevos y aceite de oliva.

PREVIO.- El flamenquín  es un plato que uno debe pedir siempre, casi por obligación, en los restaurantes cordobeses junto al salmorejo y el rabo de toro. Esto es así y casi no admite discusión porque es tan típico de allí como los floreados patios de sus casas. Pero siendo honesto, tengo que reconocer que nunca he tomado un flamenquín que no estuviera seco.  Y es que la carne de lomo de cerdo que lleva  por dentro se seca al freírlo y “se hace un poco bola”. Sólo en una ocasión tomé un flamenquín que resultó exquisito, pero tenía truco…. no llevaba filete de lomo, sino jamón de york.  Habrá quien diga que no es lo mismo y tendrá razón, pero os recomiendo que lo probéis antes de cerrarle la puerta a un frito que resulta excelente.

Debo advertir que es mejor hacerlos la víspera y  tenerlos en la nevera sin freír. También será el momento de congelarlos si así lo queréis.

PRIMERO.- Lo primero que haremos será batir los huevos en una fuente y echar una buena cantidad de pan rallado en otra. Ambas de ancho bastante para que nos quepan los flamenquines.

SEGUNDO.- A continuación, trabajo muy sencillo pero que habrá que hacer con suma delicadeza: sobre una tabla de cocina extendemos una loncha de jamón.  Más arriba sugiero un grosor de unos 3 milimetros, pero por si he calculado mal, diré que habrá de ser fina para que enrolle bien y lo suficientemente gruesa para que resista y haga cuerpo. Ahí lo dejo.

TERCERO.- En medio de la loncha de jamón colocaremos la de queso y sobre ésta, pondremos la de bacon cortada en dos, una a cada extremo. (Yo le quito toda la grasa que puedo).

CUARTO.- Con mucho cuidado, ir enrollando todo en sentido transversal para que nos quede un flamenquín de una longitud igual al ancho de la loncha de jamón.  Habrá que ceñirlo y apretarlo lo más posible sin que rompa el jamón.  Haremos lo mismo con los cinco restantes.

QUINTO.- Tomamos cada rollito y lo pasamos por huevo y por pan rallado con mucho cuidado para que no se nos desenrolle y los vamos colocando sobre una bandeja sobre la que habremos espolvoreado más pan rallado.

SEXTO.- Ahora echaremos un poco de huevo batido en una tacita aparte y añadiremos una cantidad de pan rallado de forma que nos quede como una masa densa de engrudo que utilizaremos para taponar ambos extremos de cada flamenquín. Tampoco hay que abusar porque una vez frito  podría endurecer demasiado. Dejamos reposar en la nevera una media hora.

SÉPTIMO.- Con el frío, se habrán endurecido bastante, lo que nos ayudará en su manipulación para volver a pasarlos por huevo y pan rallado. Esta doble capa, como con las croquetas , les dará la rigidez y consistencia necesarias una vez frito.

OCTAVO.- Cubrir con film y guardar en la nevera un mínimo de dos horas hasta el momento de freírlos.

NOVENO.- Fríelos en abundante aceite de oliva MUY CALIENTE. Hay que estar muy pendiente para que no se nos salga el queso ya fundido del interior y porque se doran enseguida.

Sacarlos sobre papel absorbente. Dejad que se templen bien y así, notaréis  todos los sabores y no os quemaréis la lengua. H1509/R2401

TORRIJAS

INGREDIENTES: 12 rebanadas gruesas de pan, 1 litro de leche, 5 huevos, azúcar, agua, canela, brandy y aceite de oliva suave

PREVIO.- Esto de las torrijas es como el gazpacho… es imposible consensuar una receta, ya que en cada casa de cada pueblo de este país se hacen, pero de un modo distinto en cada una, aún con los mismos ingredientes.  Más dulces o menos, con más o menos canela, jugosas o secas, tostadas o claritas, pero con idéntica base. De nuevo inspirándome en notas de mi hermana Almudena, yo opto por las de mi madre puesto que no soy muy aficionado a ellas y no creo que vaya a elaborar nunca mi propia receta.  

PRIMERO.- Usaremos pan del día anterior para que sea más consistente y cortaremos rebanadas de unos dos centímetros de grosor, de forma sesgada para que salgan más grandes. La verdad es que ahora venden unos panes cortados ya en rebanadas gruesas y de corteza suave que viene de miedo para esto y nos ahorra un trabajillo. Confieso que en este caso he recurrido a ello.

SEGUNDO.- Iremos colocando las rebanadas ordenadamente en dos pisos sobre una fuente y las regaremos con leche tibia con bastante azúcar. Las dejaremos un rato porque la idea es que se empapen bien, embebiéndose de la leche dulce. Aquí podemos usar edulcorante líquido, aunque hemos de aceptar que este manjar tan español es súper calórico, hagas lo que hagas….

TERCERO.- Mientras tanto,  pondremos los huevos en un recipiente donde nos quepa al menos una torrija en el fondo y los batiremos mucho para que no quede clara separada de la yema.

CUARTO.- Cuando haya pasado un rato y las rebanadas de pan hayan absorbido la leche, dispondremos una sartén honda con bastante aceite de oliva. Ha de ser suave para que no imponga su sabor sobre los demás ingredientes.

QUINTO.- Tomaremos cada rebanada con las manos y procuraremos escurrirlas un poco para que no goteen leche que salpicará con el aceite. Las rebozaremos en huevo por ambos lados y las iremos friendo a fuego bastante fuerte para que se tuesten bien por fuera. A medida que las vayamos sacando de la sartén, las pondremos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

SEXTO.- Ya escurrido, las iremos colocando de nuevo en la fuente, de la que habremos eliminado los restos de leche, y haremos dos pisos, por lo menos.

SÉPTIMO.- Las torrijas ya están listas, pero para que sean las de mi madre, necesitan estar literalmente bañadas en un almíbar que haremos a base de medio litro de agua, azúcar al gusto (pero bastante, porque es un almíbar), canela molida y un chorro de brandy. Una vez mezclados estos ingredientes, lo iremos echando sobre las torrijas para que se empapen bien.

OCTAVO.- Una vez templadas, mételas en el frigorífico. Hay quien las toma calientes, pero no es esa la idea que yo tengo de las torrijas. Respetando cualquier opinión, yo creo que deben estar frías. H1302/R2204

MAGDALENAS CASERAS

INGREDIENTES: 420 grs. Harina de fuerza, 350 grs. azúcar*(edulcorante), 380 c.c. aceite de oliva suave, 5 huevos, 12 cl de leche semidesnatada, 20 grs levadura prensada de panadería, ralladura de 2 limones, 1 cucharadita (moka) de sal,  1 cucharada de cacao en polvo, cuentas de chocolate.

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1) El primer paso consiste en tamizar la harina pasándola por un colador fino. De este modo, la masa quedará mucho más suelta.

2) Ahora, los pasos variarán dependiendo de si vamos a usar amasadora, Thermomix, etc o haremos la masa de modo manual. Si se trata de éste último caso, tendremos que batir muy bien los huevos, mezclar con el azúcar, la sal, la leche, el cacao y la ralladura. Batir bien. Luego iremos echando poco a poco la mitad de la harina mientras lo movemos bien con un palo de madera. Ahora pondremos la levadura tratando de desmigarla bien. Luego seguiremos echando el resto de harina. Poco a poco y mezclando bien.

3) Si lo hacemos con  robot, echaremos en el vaso batidor todos los ingredientes menos la harina, la levadura y las cuentas de chocolate. Mezclar bien todo a alta velocidad.
*.- Para paliar un poco la bomba calórica que supone el azúcar de la masa, yo uso edulcorante líquido en la proporción adecuada y el resultado es bueno.

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4) Echar la mitad de la harina y batir fuerte durante unos segundos. Desgranar ahora la levadura y poner el resto de la harina. Amasar.

5) El resultado es una masa blanda y muy cremosa que vaciaremos dentro de una manga pastelera y que dejaremos reposar durante treinta minutos en la nevera para que la levadura haga su trabajo.

6) Transcurrido el tiempo marcado, podremos comprobar cómo la masa ha crecido e incluso hay bolsas de aire generadas por la levadura. Iremos rellenando los moldes de papel especial para magdalenas hasta dos tercios de su volumen aproximadamente. Espolvorearemos por encima con azúcar y cuentas de chocolate.

7) Precalentaremos el horno a 250º y nada mas meter las magdalenas bajaremos a 180º. Se cuecen muy deprisa. Primero subirán su volumen de un modo muy evidente y empezarán a tomar un tono marrón. El punto depende de si nos gustan tostadas o menos cocidas. En caso de duda, pincha una de ellas con una aguja de hacer punto o similar. Si sale manchada, aún no están hechas. Si sale limpia, ya las puedes sacar. Déjalas enfriar.

FRESAS EN ZUMO

INGREDIENTES: 1 kg fresas, 2 plátanos de canarias, 5 naranjas, 1 limón, vino blanco y azúcar.  

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1) Entrada la primavera, la fresa y el fresón se ponen espléndidos y apetece tomarlos de mil maneras. Esta que propongo ahora es la típica de las familias numerosas. Alimenta, cunde y es barata. ¿Qué más podía pedir una madre de las de nuestra época?. La verdad es que hoy nos lo plantearíamos algo más por aquello del exceso de fructosa, del poquito de vino que lleva y del azúcar. Pero sigue siendo igual de apetecible que antaño.

2) Con ayuda de una puntilla le quitaremos a cada fresa el tallo verde y la hoja. Apurando un poco, no cortaremos por lo verde sino un poco más entrando en el fruto ya que suele ser blanco por no haberle dado tiempo a madurar y tomar su vivo color rojo. Las lavaremos muy bien al chorro del grifo e incluso llenando de agua la pila. Ahora las cortaremos en trozos que nos quepan en la boca. Reservar.

3) Haremos un zumo exprimiendo las naranjas y el limón. A mí me encanta que “se me cuele” algo de pulpa de las naranjas en el zumo. Echaremos azúcar al gusto teniendo en cuenta su alto poder calórico. Ahora un chorro de vino blanco. Ha de ser muy moderado, no solo por si lo van a tomar niños, sino porque pretendemos que se adivine un poco su sabor, no que mande en todo el zumo. Por otra parte, el alcohol también es hipercalórico.

4) Pelaremos los plátanos y los cortaremos en rodajas. Echaremos toda la fruta (fresas y plátano en el bol del zumo y con mucho cuidado para no dañarla removeremos una y otra vez con dos cucharas soperas. Dejar macerar un par de horas si es posible y refrigerar.

FLAN DE QUESO

INGREDIENTES:  6 huevos, 300 g  queso de untar, 555 g leche condensada, idénticos centilitros de leche normal, 6 cucharadas de azúcar, 1,5 cucharada sopera de agua, 1,5 cucharada sopera de zumo de limón. (Cabe una opción algo más ligera con leches semi o desnatadas.)

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1) Comenzaremos por hacer el caramelo que cubrirá el fondo del molde. Para ello, ponemos el azúcar, el agua y el zumo de limón en un cazo a fuego medio bajo. No es conveniente ausentarse pues se quema enseguida y resulta tan amargo que no nos valdrá.

2) Cuando tenga un tono moreno, lo echaremos en el fondo de un molde apto para el horno. Yo utilizo uno de aluminio tipo “plum cake”.

3) Echamos en un bol los huevos, el queso, y ambos tipos de leche para batirlo bien hasta que quede homogéneo y cremoso.

4) Verter la crema sobre el molde previamente caramelizado e introducirlo en el horno precalentado a 175º – 180º al baño maría. Para ello, ponemos el molde dentro de un fuente medio llena de agua. Se trata de que la crema se cuaje con el calor indirecto que le transmite el agua caliente.

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5) Cuajará en unos 50-60 minutos. Para comprobar que está ya terminado, meteremos una aguja de punto o similar y cuando salga limpia lo sacaremos del horno. Si se tostara demasiado la parte superior (que al desmoldar será la inferior), podremos taparlo con papel de aluminio a media cocción.

6) Desmoldar una vez frío con ayuda de un cuchillo para  separarlo de los bordes.

7) Como variante, añadir a la crema una cucharada de nescafé. El sabor a café que tomará el flan resulta exquisito aunque anulará casi por completo el queso, del que quedará solo la textura cremosa.

TORTITAS CON NATA

INGREDIENTES: 

25 cl. leche
3 huevos
3 cucharadas soperas  de azúcar
2 cucharadas  de aceite de oliva
3 cucharaditas de moka de levadura
1 cucharadita de moka de sal
200 gr.  harina.
Sirope de fresa o caramelo líquido.
Nata montada

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1)  En un recipiente alto se vierte la leche, los huevos, la levadura y el aceite.
2) Mientras se bate todo el contenido se va añadiendo la harina muy poco a poco para que no forme grumos.
3) Añadir el azúcar y batir bien hasta que tengamos una crema uniforme y líquida. Dejar reposar la masa durante quince minutos.
4) Poner a fuego lento una sartén antiadherente y echar en el centro de ella un poco de la masa. Levantar la sartén y balancearla en sentido circular para que la masa se extienda bien por toda la superficie.
5) La tortita se llenará de pequeñas burbujas que romperán y quedarán los agujeros. Este será el momento de darle la vuelta hasta que se tueste también por abajo.
6)  Repetir el proceso hasta hacer el número de tortitas que sea necesario.
7)  Servir el plato de merienda con nata montada y caramelo líquido o bien, sirope de fresa.