OLIVADA NEGRA (TAPENADE)

INGREDIENTES:  250 gr aceitunas negras sin hueso,  2 cucharadas soperas de alcaparras en vinagre, 1 limón, 6 tomates secos,  1 ramita de albahaca fresca, 1 diente de ajo, 5 filetes de anchoa en aceite de oliva, aceite de oliva virgen extra.

PREVIO.- Se trata de una salsa (incluso una guarnición) de origen provenzal francés a base de aceituna negra y es conocida como “Tapenade”, pero como en España también se elabora con aceituna verde y se la conoce como “olivada”, en cocina a mi bola serán “olivada negra” y “olivada verde”.

Para que este aperitivo salga bueno es imprescindible que sus ingredientes sean de primera calidad. No son caros (excepto la anchoa), así que –por favor-  no conviertas algo exquisito y aromático en  cutre y rancio. La diferencia es astronómica. Ahora bien, lo verdaderamente  auténtico es usar la aceituna negra grande y carnosa, pero  tendrías que deshuesarlas una a una, cuando hoy en día hay aceitunas deshuesadas que tienen una calidad muy digna y perfectamente válida para este aperitivo.

PRIMERO.- Mete los tomates secos en un recipiente con agua para que se rehidraten durante una hora aproximadamente. No pretendemos una rehidratación completa pero sí que absorban algo de agua para que se hagan más carnosos y “triturables”.

SEGUNDO.- Echa en una picadora todos los ingredientes menos el aceite y el limón y tritura bien. Lo más probable es que se te haga una masa densísima. Ralla la corteza del limón (sólo la más superficial que es amarilla y no blanca) y añádelo junto al zumo del limón (sin pepitas) y bate de nuevo.

TERCERO.- Añade el aceite de oliva de las anchoas y el aceite virgen extra. Hazlo despacio mientras bates para que emulsione con el resto. Notarás que a medida que añades aceite  va tomando un color marrón algo más claro y se bate con mayor facilidad.

CUARTO.- No hay más secretos. Que quede lo más fino que puedas y en cuanto a la densidad, va en gustos. Con las cantidades que te propongo queda bastante compacto pero si lo quieres más blando, añade más zumo de limón o incluso agua. 

QUINTO.- Sírvelo con tostas, patatas fritas (chips),  con piquitos, nachos o lo que se te ocurra, siempre teniendo en cuenta que alimentariamente es potente y sacia bastante, por lo que opta en función del menú completo que tengas previsto, no vaya a ser que se te frenen tus invitados en el aperitivo… H1702/R2109  

GAMBAS AL AJILLO

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: Para 2 personas. 500 gr gambas grandes o langostinos; 6-8 dientes de ajo, 2 cayenas, aceite de oliva virgen extra, sal.

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PREVIO.- ¿Gamba o langostino?. Bueno; es como comparar una chirla con una almeja de Carril. La gamba es mejor marisco, una y mil veces que los enfrentes, pero el langostino es mucho más asequible y el plato queda suficientemente digno, así que para dar opción a economías más modestas, lo he preparado con langostinos y el resultado es estupendo.

Aclarado este punto, vamos a preparar este entrante cuya elaboración es muy simple, pero si no cumples un par de reglas que te voy a explicar, te quedará un plato mediocre.

PRIMERO.- Pela el marisco con mimo para no dejarte restos de cáscara por abajo. Extiéndelos todos sobre un plato o directamente sobre la encimera y sálalos uno a uno pero muy poco. Déjalos reposar un rato para que tomen la sal.

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SEGUNDO.- Mientras tanto, pela los dientes de ajo y córtalos en láminas trasversales (a lo ancho, vaya). 

TERCERO.- Y toca ahora hablar de las dos reglas de oro de este plato tan sencillo: la  temperatura del aceite  es lo más importante. Debe hacerse con el aceite tibio y muy despacio. Nunca caliente. Vamos a confitar, no a freír. El aceite de oliva virgen extra, como es sabido, es un producto de máxima calidad que tiene unas propiedades muy beneficiosas para nuestra salud. Y por si fuera poco, su sabor y su aroma son excelentes. Pero todo lo anterior; calidad, propiedades, sabor y aroma van disminuyendo a medida que aumenta su temperatura hasta el punto de ser casi un desperdicio. 

CUARTO.- Echa una buena cantidad de aceite virgen extra en una sartén y dale una temperatura muy moderada. Echa los ajos laminados y la cayena y sube el calor progresivamente y despacio; con paciencia. Y en cuanto notes que burbujea mínimamente y que los ajos se están cocinando, no permitas que suba más la temperatura. (Pretendemos confitar el ajo, no freírlo ni dorarlo). De vez en cuando toma la sartén y dale movimientos circulares para que el aroma del ajo impregne el aceite (que es la otra regla de oro)  y al mismo tiempo baje la temperatura.  

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QUINTO.-  Cuando el ajo esté confitado, iremos echando las gambas o los langostinos de muy poco a poco para que se cocinen a baja temperatura sin que se nos enfríe demasiado el aceite. Hazlo con paciencia y dales la vuelta en cuanto cambien de color. No esperes ni un segundo más y tendrás un marisco cocinado y sin embargo,  muy jugoso.

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SEXTO.- Colócalos en un recipiente hondo (mejor de cerámica o barro porque conservan mejor el calor)  y vuélcale el aceite. Ya está listo para servir.
Si me haces caso, notarás la diferencia con esas gambas que te traen a la mesa crepitando… y que a mí me parece un error porque te abrasas la boca, el marisco se queda seco como la mojama y el aceite queda requemado perdiendo ese aroma y sabor que tiene el “oro verde” crudo. Podrás “darle al pan” sin miedo y por si fuera poco,  te aseguro que la digestión no será tan pesada como resulta cuando tomas aceite cocinado. H1701

ALCACHOFAS PLANCHA

INGREDIENTES: Para 2 personas, 3 alcachofas frescas, medio limón, sal gruesa, aceite de oliva virgen extra y taquitos de jamón serrano (o lascas de ibérico…).

PRIMERO.-  Para empezar habrá que limpiar y sanear las alcachofas. Quita a mano las hojas exteriores de la alcachofa. Arranca sin miedo todas las que sean duras y secas hasta que veas que ya cuesta trabajo separar unas de otras porque son muy tiernas y están bien unidas entre sí. El color también cambiará y pasará del típico “verde alcachofa” a uno más clarito, incluso amarillo. Ya hemos llegado al corazón, que es lo que buscábamos. Ya; ya sé que hemos desperdiciado casi la mitad, pero no hay más remedio. Y no vayas a intentar hacerlo con las enlatadas o ultracongeladas porque –aun siendo buenas- ni saben igual ni su textura te permitirá trabajar con ellas.

SEGUNDO.- Con ayuda de una puntilla afilada pela el pedículo y el tallo, pero no elimines este último porque está riquísimo.

TERCERO.- Frota cada alcachofa pelada con medio limón y exprime el otro medio en un recipiente con agua. Echa ahí cada pieza según la vayamos saneando y mantenlas ahí mientras trabajamos con las otras porque se oxidan muy rápidamente y toman un color marrón oscuro nada apetecible. 

CUARTO.- Con un cuchillo cebollero bien afilado cortaremos el extremo de la corona superior que también tiene hojas muy duras y secas.

QUINTO.- Pon la plancha a calentar y mientras tanto, saca una alcachofa del agua, escúrrela bien y apóyala sobre la mesa con el tallo hacia arriba. Sujétala y córtala en lonchas finas, como de medio centímetro. No es fácil y saldrán unas más gruesas que otras, pero tampoco importa mucho si como a mí, te gusta la verdura al dente.

SEXTO.- Pon unas gotitas de aceite de oliva pobre la plancha y coloca la loncha justo encima. Haz lo mismo con todas las demás y ten en cuenta que han de hacerse muy despacio para que se enternezcan. Lo ideal es calentar bien la plancha y bajar el fuego al echarlas para que se hagan despacito por ambos lados y alcancen un bonito color dorado o tostado, quedando tiernas.  Ten cuidado al darlas la vuelta porque son muy frágiles y se deshacen.

SÉPTIMO.- A medida que vayan estando pásalas a una fuente y ponle por encima unos taquitos de jamón serrano y algo de sal gorda. Muy poquito, que el jamón ya sala…

Ni que decir tiene que si estáis espléndidos o lo requiere la ocasión, basta con sustituir los taquitos de serrano por unas lascas pequeñas de ibérico para convertir este entrante en algo verdaderamente notable. H1701

CALAMAR RELLENO EN SALSA ROMESCO

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: Para 4 personas ,  4 calamares medianos/grandes,  12  langostinos crudos, 2 cebollas, aceite de oliva virgen extra, pimienta negra molida, laurel y sal. 2 patatas y salsa Romesco.

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PREVIO.- Una advertencia. La salsa Romesco en un gran invento de la España catalana que combina perfectamente con todos los pescados, verduras y muchas carnes. Pero es laboriosa de hacer así que tenlo en cuenta para prepararla con la anticipación adecuada. Y ya que te pones, te sugiero que hagas más cantidad porque congela muy bien.

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PRIMERO.- Pela las cebollas, pícalas fino y ponlas a pochar en una sartén con aceite de oliva virgen extra y una hoja de laurel. Fuego medio y deja que se tueste un poco. Salpimenta y remueve de vez en cuando para que no se queme, pero recuerda que buscamos ese sabor ligero a tostado de la cebolla.

SEGUNDO.- Mientras se hace la cebolla y sin dejar de vigilarla, limpiaremos los calamares quitándoles la piel y separando aletas y patas del tubo. Hazlo dándolos la vuelta tal y como te explico AQUÍ.

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TERCERO.-  Una vez hecha la cebolla, la pasaremos a un plato y la reservaremos momentáneamente. Subiremos la intensidad del fuego y sobre la grasa que ha quedado en la sartén saltearemos las aletas y las patas de los calamares. Salar ligeramente, retirar del fuego y dejar enfriar.

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CUARTO.- Pela los langostinos,  ponles sal, córtalos en cuatro trozos y añádelos al plato de la cebolla. Corta las aletas y las patas en trozos pequeños, añádelo al plato  y mézclalo todo. Como ves, tenemos ya el relleno a base de la cebolla pochada, las patas y aletas del calamar salteadas  en trocitos y los langostinos salados y cortados en cuatro trozos, pero crudos.

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QUINTO.- Ayudándote de una cucharilla y algo de habilidad, rellena cada uno de los calamares hasta 2/3 de su capacidad y ciérralos cosiéndolos con un palillo ensartado. No los llenes más porque luego reducirá bastante su tamaño.

SEXTO.-  Precalienta el horno a 180ºC y mientras, pon un poco de aceite de oliva en el fondo de una fuente pirex y  coloca los calamares. Frótalos por arriba y por los lados con una brocha ligeramente impregnada de aceite o usa aceite en spray. Poco, muy poco.

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SÉPTIMO.- No sé cuánto tiempo debe estar en tu horno. Ya sabes que voy a ojo, pero unos quince minutos más o menos.

OCTAVO.- Mientras, pela las patatas, córtalas en rodajas no muy finas y fríelas en aceite muy caliente.

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La salsa Romesco se sirve a temperatura ambiente así que déjala enfriar  si acabas de hacerla o procura sacarla con tiempo de la nevera si la descongelaste. H1701

ALMEJAS A LA MARINERA

INGREDIENTES: 1 kg almejas, 1 cebolla, perejil fresco, 2 dientes de ajo, laurel, media cucharadita de harina, medio vaso de vino blanco, aceite de oliva virgen extra y sal.

PREVIO.- Es esencial que estén vivas todas ellas. Si alguna está ya muerta debemos desecharla porque desarrollan bacterias inmediatamente y podríamos enfermar. Para estar seguro, las huelo una a una y desecho aquellas que no desprendan olor a mar. En cuanto a la calidad, decir que en España las hay muy buenas y de distintas clases que proceden en su mayoría de la costa atlántica, destacando muy por delante la de Carril (Pontevedra) clasificada como almeja fina. También es muy buena la “babosa” y la “rubia” de la costa mediterránea o incluso de vivero (la japónica es la más habitual).

PRIMERO.- Es muy importante que no tengan arena porque te arruinan el guiso. Y lo cierto es que las mejores; las que van a los restaurantes, suelen venir ya “muy lavaditas”. Pero en plan casero, lo mejor es ponerlas en una recipiente grande con agua y sal (agua de mar sería lo ideal, porque el cloro del agua del grifo no creo que les anime a sentirse “como en casa”) y dejarlas un par de horas para que filtren y expulsen la arena que puedan llevar dentro. Usa un recipiente bastante más grande que el de la foto… que éstas las hice en un apartamento de verano y no había otra cosa.

SEGUNDO.- Pica el ajo muy fino y la cebolla no tanto. La absoluta totalidad de las recetas de este plato que veas por ahí insistirán en que piques la cebolla muy fino, pero a mí me gusta encontrármela, así que no tan fino… Pica también bastante el perejil.

TERCERO.- Echa la cebolla en una sartén honda (donde te quepan las almejas) y ponla a pochar con el laurel en aceite de oliva virgen extra. Fuego medio.

CUARTO.- Pasados unos 4 minutos echa el ajo y el perejil y mantenlo a fuego lento hasta que la cebolla esté transparente y muy blandita.

QUINTO.- Hecha la cebolla, sube el fuego por un ratillo y espolvorea por encima media cucharadita de harina de trigo y deja que se tueste un poco, pero que no se queme. Cuando pierda su color blanco y tome un tono algo más pardo, echa poco a poco el vino sin dejar de remover. Verás que la salsa se va trabando.

SEXTO.- Ahora añade un poquito de agua y mezcla bien. Poca; como medio vasito. Rectifica de sal e incorpora las almejas. Remueve bien para que se mezclen con la salsa y cúbrelas con una tapa, pero no dejes de vigilarlas porque con ese calor se irán abriendo una a una rápidamente. Baja el fuego. Vuelve a remover para que se llenen las valvas de salsa y en cuanto la mayoría estén abiertas, apaga el fuego porque si continuamos quedarán reducidas a nada.

La almeja no necesita cocinarse, sino sólo rehogarse con la salsa así que es cuestión de poco más de un minuto o dos a lo sumo. No te las cargues… Y ahora, ármate de pan y al lío. H1701/R2308

COCIDO MADRILEÑO (en tres vuelcos)

INGREDIENTES  (Para 4 personas): 400 gr garbanzos,  1 chorizo fresco, 1 chorizo asturiano, 2 morcillas de cebolla, 500 gr carne de morcillo, 2 cuartos traseros de gallina ( pollo); 1 trozo de tocino fresco, 1 trozo e lacón o panceta, 1 hueso de rodilla, 1 hueso de caña, 1 punta de jamón o 1 trozo muy pequeño de hueso de paletilla, medio vasito de vino blanco, 1 nabo, 2 dientes de ajo,  4 zanahorias, 1 puerro, 1 cebolla, ½ repollo, 2 patatas, 200 gr fideo cabellín. Para el relleno: 2 huevos, 100 gr pan del día anterior, perejil fresco, 1 diente de ajo, aceite de oliva virgen extra,  3-4 litros de agua mineral y sal.

PREVIO.- Las recetas más tradicionales suelen tener mil formas distintas de hacerse y todas ellas buenas. Pero el Cocido Madrileño tiene la peculiaridad de ser hecho prácticamente del mismo modo y con los mismos ingredientes en todas las casas y restaurantes de Madrid. Por lo que a mi receta se refiere, diría que también es respetuosa con la tradición, sólo rota por esa afición casi enfermiza que tengo por el chorizo y la morcilla asturiana.
Los famosos tres vuelcos del cocido de Madrid no son más que las tres etapas en las que se sirve. Primero una sopa de fideo fino y el caldo de la cocción; segundo los garbanzos y la verdura; y tercero, la famosa “pringá” (o «arreglos») que se compone de las carnes de pollo y ternera, algo de cerdo si acaso, ese tocino tan untuoso y tan untable en el pan, el relleno, el chorizo y la morcilla.  
Y es en estos tres vuelcos donde la tradición cede a las mil formas distintas de tomarlo. Es así que la sopa puede ir con mucho o poco fideo, con fideo y garbanzo, con un poco de relleno o sin él. El segundo vuelco puede ir con o sin verdura, pero aliñado con aceite de oliva virgen extra,  su chorrito de vinagre e incluso su poquito de pimentón dulce. En fin, que es en la forma de servirlo (y no de hacerlo) donde la variedad es enorme.

En cuanto a la cocción, y cuando hablamos de legumbres, nos surge siempre la pregunta de si hacerlo  a olla semi-abierta muy despacito, o en la olla express en la mitad de tiempo. Pues francamente, depende de la “sensibilidad” de la legumbre. Unas fabas, yo las haría lentamente, pero el garbanzo lo aguanta todo y el uso de la olla express es una gran comodidad para este plato.  En este caso he usado la Magefesa tradicional porque es la más grande de las que tengo. Ojo a los tiempos porque no es la súper-rápida.

PRIMERO.- De víspera, pon los garbanzos en remojo con abundante agua fría. Hay quien le añade un puñadito de sal para que no se encallen al cocerlos, pero reconozco que a mí no me ha ocurrido nunca. Una cucharadita de bicarbonato sódico suele ser una solución si no dispones de unas 15 horas de remojo. 

SEGUNDO.- Lava bien los trozos de carne, el `pollo, los huesos y échalos a la olla. Pela una cebolla, una zanahoria, el puerro y dos dientes de ajo y añádelos. Salar ligeramente. Llena la olla de agua mineral y medio vasito de vino blanco hasta su máximo de seguridad y ponlo al fuego hasta que hierva. Verás que se forma una espuma bastante fea por encima que retiraremos con la espumadera. Cierra la olla y déjalo cocer durante una hora a contar desde que empiece a soplar vapor.

TERCERO.- Mientras se hace el caldo,  pasa los garbanzos a una red de cocina. Esto lo hacemos para que no se nos “pierdan” por la olla entre huesos y carnes. Ahora pela las patatas, el nabo y el resto de zanahorias. Lava el repollo.

CUARTO.- Cuando haya transcurrido la hora de cocción de la carne,  apaga momentáneamente el fuego y deja salir el vapor lo más rápidamente que puedas pero de un modo seguro. De esta forma, al abrir la olla habrá aún un hervor importante que no queremos perder, así que vuelve a encender el fuego ya con la olla abierta.

QUINTO.- Con ayuda de una espumadera, saca el pollo con cuidado para que no se rompa, ya que estará hecho más que de sobra. En cambio, el morcillo necesitará aún más tiempo, por lo que lo dejaremos cociendo mientras metemos la red de garbanzos (ésta es una legumbre que se echa en caliente), las zanahorias,  el nabo y el chorizo. Si no cupiera bien, saca huesos, la cebolla y la zanahoria para hacer sitio. Toma media taza de caldo y reserva. Tapa de nuevo la olla y tenlo otra hora al mínimo.

SEXTO.- Utilizaremos este tiempo libre para hacer “el relleno”. Bate dos huevos en un bol y agrega el pan del día anterior demigándolo. Machaca en el mortero un diente de ajo con perejil fresco y agrégalo. Mézclalo todo y ve añadiendo caldo del que acabamos de reservar, cucharada a cucharada, hasta que tenga la consistencia de una pasta densa. Mira la foto.

Pon un poco de aceite de oliva virgen extra en una sartén y cuando esté caliente echa la pasta que hemos hecho procurando que adopte la forma de una tortilla gruesa. Hazla por los dos lados y No te importe que quede seca ya que la rehidrataremos enseguida. Saca y reserva.  

SÉPTIMO.- Transcurrida esa segunda hora, abrimos de nuevo la olla procurando que el hervor no cese, igual que la vez anterior. Y si se parara, tampoco pasa nada grave. Recupéralo en cuanto puedas, pero insisto es que tengas mucho cuidado con las ollas express y el vapor. 

OCTAVO.- Manteniendo el hervor,  saca los huesos si no lo hiciste antes; recupera la carne y las verduras, pero deja los garbanzos cociendo lentamente añadiendo ahora la morcilla, las patatas, el repollo y el relleno. Ya no vamos a cerrar más la olla. De vez en cuando pincharemos la patata con una aguja hasta que no notes la menor dificultad al atravesarla y entonces, estará lista. Si, por el contrario tuvieras mucha prisa, cierra la olla y tenlo sólo cinco minutos desde que sople el vapor.

NOVENO.- Ya tenemos los garbanzos y la verdura fuera. Cuela el caldo y devuélvelo a su olla original junto con el relleno. Llévalo a ebullición, echa la pasta y cuécela un par de minutos y rescátala con una espumadera fina para ponerla bien escurrida en una fuente.

Sirve  primero la sopa, luego los garbanzos con la verdura y finalmente todo lo demás…. verás cómo cada comensal sugerirá una forma de servirlo diferente. Ah!, y pan, que no falte. H1612/R2109  

TARTA DE MANZANA

INGREDIENTES: 4 manzanas tipo Golden, 2 huevos, 170 gr harina de trigo, 2/3 sobre levadura química, 250 cc leche, 100 gr azúcar moreno, 1 punta de  cucharadita (moka) de canela molida, mermelada de albaricoque.

PRIMERO.-  Untar el molde con mantequilla y espolvorearlo  con azúcar. De este modo estará ya listo cuando llegue el momento.

SEGUNDO.- Echar en el vaso batidor los huevos cuidando de que no caigan dentro trocitos de cáscara. Ahora mezclaremos la levadura con la harina y lo echaremos también al vaso. Ahora es el turno del azúcar, la canela y por último, la leche. Batir bien para que la harina no haga grumos. 

TERCERO.- Pelar dos manzanas, cortarlas en cuatro gajos y quitarles el corazón. Las troceamos y las echamos al vaso. Batimos todo bien y echamos el contenido sobre el molde. Enciende ahora el horno a 180ºC.

CUARTO.-  Pelamos las otras dos manzanas y les quitamos también el corazón  igual que acabamos de hacer con las primeras, pero en vez de trocear los gajos, los loncheamos  y los vamos colocando superpuestos sobre la crema que hemos batido y echado en el molde. Hazlo con cuidado para que no se hundan, sino que vayan quedando en la superficie. Empieza por hacer la parte exterior  y luego la parte interior formando un círculo concéntrico al anterior. Cubre también  el centro de un modo simétrico.  Aunque dependerá del tamaño del molde,  seguramente te quedarán láminas de manzana para poner otra capa así que, a ello ya que el resultado  con doble capa  será mejor.

QUINTO.- Hornea durante unos 45 minutos, calor arriba y abajo con circulación de aire. Mucho cuidado con los tiempos porque cada horno es diferente. Cuando esté la manzana ligeramente tostada, normalmente ya estará cocido, pero por si acaso, introduce una aguja de punto …. bueno, seguramente ya no haya de eso en nuestras casas así que yo utilizo un pincho de  brocheta. Si sale limpia, estará listo. Si, por el contrario, se le pega la masa, necesitará más tiempo.  Sacar del horno.

SEXTO.- Pon en una taza tres cucharadas soperas de mermelada de albaricoque y métela un minuto en el microondas para que se licúe. Y ahora extiéndela por la superficie de la tarta con ayuda de una brocha de cocina. Procura que entre bien en las oquedades que hayan podido formar las láminas de manzana al secarse y procura también no levantar éstas, sino más bien lo contrario.

SÉPTIMO.- Una vez temple lo suficiente, métela en el frigo y no desmoldes hasta que enfríe. De todos modos, hazlo con cuidado para que no se rompa.

Es una tarta sencillísima de hacer y que no queda seca porque lleva dos manzanas trituradas con todo su jugo y su textura final, como puedes ver en la foto, es más de flan que de bizcocho.   H1611

ALCACHOFAS GUISADAS

INGREDIENTES: Para 2/3 personas, 1 kg alcachofas frescas o 2 latas de corazones de alcachofa de 240 gr cada una en peso escurrido, 100 gr jamón serrano en taquitos , 1 cebolla, 3 dientes de ajo, 2 ramas de perejil fresco, 1 hoja de laurel, pimentón dulce, pimienta negra molida, aceite de oliva virgen extra, media cucharada de harina, 200 cl caldo de pollo, un chorrito de vino fino y sal.

PREVIO.- Si compras alcachofas frescas, ponte un guante porque tiñen las manos, Córtales la corona y quita todas las hojas exteriores hasta quedarnos sólo con el corazón, que es de un color mucho más amarillo que verde. Frótalas con un limón para que no se oscurezcan debido a la oxidación y échalas en la olla express rápida con dos vasos de agua y un poco de sal. Unos 10 minutos; abre, escurre y reserva.
Si recurres a las enlatadas, te ahorrarás bastante trabajo y son de una calidad magnífica. 

PRIMERO.- Corta el jamón en trocitos pequeños, cúbrelo y reserva. Es muy poca cantidad, así que si puede ser ibérico, mucho mejor porque la diferencia en sabor y en aroma es significativa.

SEGUNDO.- Pica fino la cebolla y ponla a pochar en una sartén honda (donde nos quepa luego el guiso) con aceite de oliva. Salpimenta, pero poca sal ya que el jamón aportará la suya. Fuego lento. 

TERCERO.- Maja en el mortero los ajos con un poco de sal y el perejil e incorpóralo a la sartén con una hoja de laurel. Deja que todo se poche lentamente.

CUARTO.- Cuando esté la cebolla tierna, sube el fuego un poco y echa media cucharada de harina. Muévelo todo y deja que se tueste un poco sin que se queme… o tendrás que empezar de nuevo. Sepáralo del fuego y echa una cucharadita de pimentón dulce y rehoga 1 minuto.

QUINTO.- Vuelve a ponerlo al fuego y añade un chorrito de fino. Y ahora vamos a ir agregando poco a poco el caldo al tiempo que vamos removiendo para que ligue la salsa y si te queda muy líquida, dale un hervor para que reduzca.

SEXTO.- Echa las alcachofas, remueve con mucho mimo para que no se deshagan y rehoga todo junto a fuego lento durante unos 5 minutos. Añade el jamón, vuelve a remover y apaga el fuego.

Es importante que el jamón no se cocine. Déjalo reposar tapado unos 10 minutos para que el jamón haga su aporte, pero ya sin fuego. Remueve una vez más antes de servir. H1610

BERENJENAS RELLENAS IV (en salsa de yogur)

INGREDIENTES: (Para 2 personas) 1 berenjena grande, 1 pechuga de pollo, 1 cebolla mediana, 6 dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra, cúrcuma, pimienta negra molida, comino molido, pimentón dulce, cayena molida, perejil fresco, queso parmesano, salsa de yogur.

PRIMERO.- Lo primero que iremos haciendo es asar la berenjena y para ello, vamos a lavar la berenjena, quítale el pedúnculo y córtala por la mitad longitudinalmente. Y ahora usa una puntilla afilada para hacer cortes profundos sobre la pulpa con cuidado de no traspasar la piel… ni tu dedo.

SEGUNDO.- Enciende el horno para que vaya calentándose a 200ºC. Maja en el mortero un diente de ajo y un poco de perejil fresco con una pizca de sal. Añade aceite de oliva cuando ya esté deshecho el ajo y mézclalo bien.

  TERCERO.- Coloca las dos mitades boca arriba en una fuente para horno y úntalas del majado con una brocha de cocina procurando que se impregnen bien los cortes que acabamos de hacer.  Cuando el horno esté listo, mete la fuente a media altura y baja la temperatura a 180ºC.  Estarán listas en unos 25 minutos, pero asegúrate pinchándolas con un tenedor. No deberías encontrar resistencia, salvo la capa exterior si ya está tostada. Sacar del horno y dejar que temple.

CUARTO.- Quítale a la pechuga cualquier resto de esa grasa adiposa blanca que pueda tener. Usa un cuchillo largo y bien afilado para cortar la pieza en taquitos muy pequeños asegurándote que lo queda ningún trozo de hueso o cartílago.

QUINTO.- Extiende la carne sobre papel de aluminio y salpimenta. Ahora échalo en un bol, rocía con aceite de oliva y mézclalo bien. Echa una cucharadita de cúrcuma, una punta de cucharilla de comino molido, media cucharadita de pimentón dulce y un poco de cayena molida (cuidado que pica mucho, y si no te gusta, no pongas). Mezcla bien para que la carne se impregne bien de todas las especias por igual. La verdad es que este paso yo lo resuelvo de un modo mucha más limpio, fácil y efectivo que consiste en echar todo en una bolsa grande (apta para uso alimentario), rociar con aceite, cerrarla dándole vueltas sobre sí misma procurando que quede hinchada como un globo y agitar con energía. En un minutillo la carne quedará perfectamente aliñada y no habremos manchado nada.

SEXTO.- Pon muy poco aceite de oliva en una sartén; apenas unas gotas para impregnar el fondo. Y cuando esté caliente, saltea el pollo removiendo al principio para que no se pegue mucho  a la sartén, Como ya lleva su aceite, se dorará enseguida. Procura que quede hecho pero no lo seques innecesariamente. Puedes, incluso, dejarlo un poco entero porque luego te daremos un toque de horno. Saca a un bol y reserva.

SÉPTIMO.- Pica fino una cebolla y el resto de los dientes de ajo y póchalo todo en el aceite de saltear el pollo. Deja que la cebolla se tueste un poco y que, además de color, tome sabor. Cuando esté, escurre el aceite e incorpora la cebolla al bol.

OCTAVO.- A estas alturas, la berenjena estará ya templada. Usa una cuchara y saca toda la pulpa con mucho cuidado de no romper la piel, que será nuestro recipiente. , Trocéala (la pulpa) e incorpórala al bol con todo lo demás. Mezcla bien con dos cucharas o, incluso a mano.

NOVENO.- Haz una salsa de yogur como te indico aquí y mezcla de nuevo. Con una cuchara reparte todo el contenido del bol entre ambas mitades y presiona ligeramente para que se compacte.

Ralla queso parmesano por encima y mételo en el horno otro ratillo. ¿Grill u horno normal? Pues tú verás. Recuerda que ya está cocinado. Sólo queremos que tome una temperatura razonable para poderlas servir y que se dore ligeramente el queso. H1610    

CODILLO ADOBADO AL HORNO

RECETA EN REVISIÓN INGREDIENTES: Para 2 personas;  2 codillos de cerdo frescos, 1 cabeza de ajos, 1 vaso de vino blanco, medio vaso de vinagre de vino o manzana, pimentón dulce, tomillo, romero, pimienta negra molida, sal, aceite de oliva virgen extra, 4 hojas de laurel y 1 cebolla (para la salsa).

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PREVIO.- Los platos que llevan adobo tienen la «carga» añadida de que necesitan tiempo de maceración para que el producto tome su sabor y aromas. Y éste en concreto, requiere de 24 horas. Pero si tuvieras tiempo y pudieras empezar, no uno, sino dos días antes, tendrías la oportunidad de desgrasar. Y no es poca cosa porque el codillo suelta mucha grasa que si no la eliminas, va para adentro, lo que te garantiza además de lo consabido, una digestión bastante más pesada. Así, voy a explicar la receta como si fuéramos a empezar dos días antes, aunque con uno solo bastaría.

PRIMERO.- La antevíspera haremos el adobo a base de machacar bien en el mortero los ajos pelados, sal, tomillo y romero. Añade ahora aceite de oliva virgen extra y mezcla bien. En este caso no importa que queden trozos de ajo.

SEGUNDO.- Salpimentaremos los codillos, los frotaremos con la mitad del majado y los colocaremos en una fuente en la que quepan bien sin montarse.

TERCERO.- En un bol echaremos el resto del majado, el vino, el vinagre, dos hojas de laurel y una cucharada de pimentón dulce. Mezclaremos bien, lo volcaremos sobre los codillos, lo cubriremos con film de cocina y lo meteremos en la nevera durante 24 horas como mínimo dándoles la vuelta cada 6 horas. Si los tienes 12 horas seguidas por cada lado, tampoco te preocupes mucho, que todo esto es aproximado.

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CUARTO.- Cumplido el tiempo de maceración, metemos los dos codillos en la olla express rápida con dos hojas de laurel y el adobo en el que han estado. Añadimos medio vaso de agua y lo tendremos cociendo durante unos 30 minutos a contar desde que empiece a soplar.

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QUINTO.- Si puedes esperar ese segundo día que decía al principio, vuélcalo a la fuente en la que estuvo con el adobo, déjalo enfriar, cúbrelo de nuevo con film y mételo en la nevera de nuevo unas 10 horas como mínimo para que la grasa solidifique.

SEXTO.- Pasado este tiempo, verás que la grasa ha formado en la superficie una capa gruesa de color anaranjado, ya que es menos densa que los otros líquidos. Retira esa grasa con una cuchara. Bajo ella estará la salsa propiamente dicha que al enfriar habrá tomado una consistencia gelatinosa. Deshazte de la grasa por algún medio ecológico, no la tires por el desagüe, por favor.

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SÉPTIMO.- Ahora ya podemos continuar con el plato. Usando unos guantes de cocina, toma los codillos uno a uno y retira con las manos la salsa adherida devolviéndola al bol y reserva. Precalienta el horno a 180ºC, ponle a los codillos un hilillo de aceite de oliva  y mételos en el horno durante unos 45 minutos aproximadamente, rociándoles con su salsa por encima un par de veces o tres. No me refiero a la salsa que reservábamos sino a la que habrá quedado en la fuente que al calentarse se habrá licuado y comprobaremos que había más de lo que en un principio parecía. No obstante, si hiciera falta, por supuesto debes usar larte de la reservada.

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OCTAVO.- Y mientras se termina de tostar la carne en el horno, vamos a completar la salsa, para lo que pocharemos una cebolla picada en una sartén honda con un poco de aceite de oliva. Dejaremos que se tueste algo más de lo habitual para que aporte su sabor y sobre ella tostaremos una cucharada de harina. Cuando la cebolla tome un tono moreno, si ves que aún así está algo clara de color, retírala de fuego, echa más pimentón (incluso picante), remueve, devuélvelo al fuego y empieza a echar la salsa reservada removiendo con una cuchara de madera para que vaya ligando. Si es preciso espesarla más, pues recurriremos al habitual medio vasito de agua fría sobre el que diluiremos una cucharada de Maizena que iremos incorporando a la salsa que llevaremos a ebullición al tiempo que removemos constantemente. Mantenla caliente pero muy suave porque la harina tenderá a pegarse al fondo.

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Dado que la salsa procede del adobo, pruébala porque, aunque le echamos algo de agua  para cocerlos, igual está un poco fuerte. En ese caso, añade un poco más de agua.
Sírvelo con su salsa y con unas patatas panaderas o simplemente cortadas en rodajas gruesas y fritas con un poco de sal.  H1610